Posts Tagged ‘ fotoperiodismo ’

Corriendo por los Servicios Públicos…contra el tijeretazo.

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Plaza del Cardenal Belluga, DIGNIDAD y RESISTENCIA contra los recortes sociales.

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Campamento DIGNIDAD
Los empleados públicos convocados por los sindicatos  UGT, CCOO y Sterm, que integran el llamado ‘Comité de Resistencia’, han iniciado una acampada  que se ubicará durante todo el fin de semana en la Plaza del Cardenal Belluga de Murcia, para protestar contra los recortes sociales  del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Murcia.
Es una mas de las movilizaciones de los trabajadores que pretende “anular los recortes que ha planteado el Gobierno regional y que afectan gravemente  a los servicios públicos como la sanidad, la educación y la política social”.
Teresa Martín.
Murcia, 25 de febrero de 2011

Algunas preguntas sobre el fotoperiodismo (via OTRA FORMA DE MIRAR)

“Una buena imagen es la que después de pasar por la peor fotocopiadora continúa contando una historia, y llegando al corazón y a la cabeza”. Javier Balauz

Muchos de nosotros hemos crecido deslumbrados por la supuesta épica del fotógrafo de guerra. Por eso conviene hacerse algunas preguntas sobre el papel de un cierto fotoperiodismo más preocupado por sus propias tribulaciones -y por dotarse de una aureola heroica- que por el sufrimiento de las personas a las que fotografía en el camino hacia el soñado World Press Photo. http://vimeo.com/19637366 No sólo Ricky Dávila tiene dudas sobre esto. Juan Val … Read More

via OTRA FORMA DE MIRAR

Milton Rogovin : “Toda mi vida me he fijado en el pobre, el rico tiene sus propios fotógrafos”

Milton Rogovin vivió más de la mitad de sus 101 años dirigiendo el foco de su cámara a los más desprotegidos por la sociedad: los pobres y los desempleados, a los que llamaba “los olvidados”, nombre que dio lugar a una serie de retratos tomados durante tres décadas a más de 100 familias residentes en las zonas desfavorecidas de Buffalo (Nueva York), donde falleció el pasado 18 de enero.

La prensa local le tachó de “rojo número uno de Buffalo”

Nacido en Brooklyn el 30 de diciembre de 1909, se licenció en Optometría por la Universidad de Columbia en 1931. El pequeño de tres hermanos, tuvo que sufrir la bancarrota del negocio familiar provocada por la Gran Depresión de los años treinta. Tras ella, trabajó como optometrista en Manhattan, época en la que se convirtió en asiduo lector del Daily Worker, periódico comunista que le acercó la imagen de la sociedad más desfavorecida a través del trabajo de los fotógrafos Jacob Riis y Lewis Hine.

En 1938 se trasladó a Buffalo, donde abrió su propio negocio de óptica, que daba servicio sobre todo a los sindicatos de trabajadores. Tras haber servido tres años como voluntario en la guerra, en 1942 se casó con Anne Snetsky y volvieron a Buffalo, donde se vinculó definitivamente con la rama del partido comunista mientras desarrollaba su profesión dentro del sindicato de óptica.

Por estas actividades tuvo que testificar en 1957 ante el Comité de Actividades Antiamericanas, organismo surgido en medio del anticomunismo que se generalizó en EE UU en plena guerra fría. Ante su negativa a hablar, el periódico Buffalo Evening News lo tachó de “rojo número uno de Buffalo”. Él y su familia sufrieron tal boicoteo que acabó en la ruina.

Sobrevivieron con el salario de maestra de su mujer, y él comenzó a llenar el obligado tiempo libre tomando fotografías de las gentes y barrios más desfavorecidos de Buffalo. Eran retratos espontáneos de personas que encontraba en las calles, a las que nunca les decía cómo posar ni vestir. “Al principio fue difícil, ya que ellos pensaban que yo era de la policía o del FBI”, declaró Rogovin en una entrevista.

En 1961 comenzó a exponer sus imágenes gracias a la invitación de un amigo suyo, William Tallmadge, profesor de música en la Universidad Estatal de Nueva York. El éxito de esa y otras exposiciones le animó a dedicar más y más tiempo a la fotografía, que empezó a considerar como medio de cambio social. En 1972 obtuvo un máster de Artes en Estudios Americanos y presentó su mayor exposición hasta entonces en la galería Albright-Knox de Buffalo.

Durante los siguientes años, Rogovin encontraba rincones “olvidados” en las reservas indias de Nueva York y en las comunidades de países como China, Escocia o España. Con ese material publicó libros, celebró exposiciones por todo el mundo y su obra pasó a formar parte de las colecciones de instituciones como la Biblioteca Nacional de París, el MoMA de Nueva York, el Museo Getty de Los Ángeles y el Museo Victoria y Alberto de Londres. La Biblioteca del Congreso de EE UU adquirió una parte de su archivo en 1999. Su mujer, Anne, le ayudó a organizar sus fotografías hasta que falleció en 2003.

“Son personas que no están socialmente de moda, pero tienen una intensidad personal que es reflejo de un mundo perdido en medio de una cultura que celebra la belleza y el poder”. Esta crítica, publicada por Holland Cotter en The Times, sirve de epílogo al trabajo de un fotógrafo que no abandonó nunca su conciencia social. El propio Rogovin lo reflejó en una frase que resume su trayectoria: “Toda mi vida me he fijado en el pobre. El rico tiene sus propios fotógrafos”.

http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Milton/Rogovin/fotografo/olvidados/elpepinec/20110130elpepinec_2/Tes

 

 

El tesoro Casasola:”la idea visual de la primera revolución social”

FOTOGALERIA DE CASASOLA

La colección ‘Photobolsillo’ edita un libro con las imágenes de este pionero del fotoperiodismo del siglo XX

MOKHTAR ATITAR – Madrid – 24/01/2011

El País.

Fortino Sámano

Fortino Sámano antes de su fusilamiento, 1917. Agencia Casasola (Archivo Casasola / Fototeca Nacional del INAH).-

El imaginario de la Revolución Mexicana se alimenta en muchas ocasiones de las fotografías tomadas por Agustín Víctor Casasola (1875-1938) . La colecciónPhotobolsillo, con la financiación de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo, ha editado un libro que reúne imágenes de este pionero del reporterismo gráfico.

La idea de crear una agencia de fotografía para nutrir a las principales publicaciones mexicanas, que demandan a principios del siglo pasado material fotográfico y que no cuentan ni con el personal ni con la infraestructura necesaria, parte de Agustín Víctor Casasola. Iniciado en el mundo editorial como tipógrafo, aunque pronto daría el salto al reporterismo escrito y tomaría la cámara nada más despuntar el siglo XX, para “ilustrar sus artículos periodísticos”, según sus propias palabras.

Es el movimiento social liderado por Zapata el que dio alas a Casasola. En 1912, cuando la demanda de material sobre la Revolución por parte de periódicos y publicaciones es insaciable, Agustín Victor Casasola abre, junto a su primo Gonzalo Herrerías, la Agencia Mexicana de Información Fotográfica, con un lema: “Tengo o hago la fotografía que usted necesite”. La agencia funcionará como una suerte de cooperativa de fotógrafos, décadas antes del nacimiento de la agencia Magnum y modelo asociativo. La guerra civil mexicana aúpa a Casasola, considerado hoy como uno de los padres del fotoperiodismo en México. Esas fotografía constituyen “la idea visual de la primera revolución social”, señala en la introducción de este libro el investigador Daniel Escorza Rodriguez, experto en la obra del fotógrafo.

Además de dirigir la agencia, el propio Agustín Víctor tomaría fotos de la mayoría de esos acontecimientos convulsos, con una imagen icónica para los mexicanos: el cadáver de Emiliano Zapata, exhibido en Cuautla, el 10 de abril de 1919. A esa tapa también pertenece la fotografía de Fortino Sámano antes de ser fusilado. “Esta foto captura a un hombre en paz consigo mismo y con sus ideas”, describía en 2001 el fotógrafo Sebastián Salgado en un artículo publicado en The New York Times , y dónde elegía esta imagen como una de sus cinco imágenes fundamentales. “No es una composición complicada. Pero el fotógrafo en una fracción de segundo, fue capaz de mostrar el lado heroico del comportamiento humano”.

Agustín Victor Casasola tuvo también una vocación de coleccionista y preservador de fotografías. Gracias a esta labor, se pudo salvar el archivo fotográfico del diario El Imparcial, y de otros tantos fotógrafos, como Gerónimo Hernández o el estadounidense Jimmy Hare, y poder crear así el propio Archivo Casasola.

La labor fotográfica de la agencia Casasola no se limitó a la guerra. También documentó la vida cotidiana de México, desde sucesos, redadas policiales, la vida social de la burguesía, uno de los primeros vuelos sobre México o la vida de los obreros en las fábricas. La muerte Agustín Víctor Casasola en 1938 no terminó con el archivo. Fueron sus hijos los que continuaron haciendo acopio de fotografías. En 1976, ante la imposibilidad de preservar con garantías el ingente fondo, los herederos donaron el archivo al estado mexicano, siendo una de las claves para la creación de la Fototeca Nacional Mexicana .

La labor fotográfica de la agencia Casasola no se limitó a la guerra. También documentó la vida cotidiana de México, desde sucesos, redadas policiales, la vida social de la burguesía, uno de los primeros vuelos sobre México o la vida de los obreros en las fábricas. La muerte Agustín Víctor Casasola en 1938 no terminó con el archivo. Fueron sus hijos los que continuaron haciendo acopio de fotografías. En 1976, ante la imposibilidad de preservar con garantías el ingente fondo, los herederos donaron el archivo al estado mexicano, siendo una de las claves para la creación de la Fototeca Nacional Mexicana .

‘Casasola’, editado por La Fábrica, dentro de la colección Photobolsillo, con un precio de 12,50 euros.

 

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