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La indignación de los ciudadanos toma las calles de Murcia.12M

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LA PROTESTA PACIFICA DEL 15M ACABA EN DESALOJO POR UNA GRAN FUERZA POLICIAL

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Ojalá el 15-M

Tenemos que protegernos contra la degradación de la convivencia, contra la violencia verbal y la xenofobia y acostumbrarnos a pedir explicaciones. Ojalá el 15-M nos ayude a salir de esta atmósfera de vergüenza.

¡Digamos la verdad y que se avergüence el demonio!, decían los clásicos. Que se avergüence el demonio: quienes gestionaron irresponsablemente bancos y cajas mientras se autoconcedían retribuciones fuera de todo sentido; quienes se han negado, y se niegan, a someterse a normas de transparencia y quienes se aprovechan de esa opacidad para ocultar sus marrullerías; quienes han sido incapaces de cumplir con sus obligaciones públicas, no ya solo por corrupción, sino también por pura banalidad.

Los ciudadanos están abochornados por decisiones que les han sido ajenas, pero cuyas consecuencias pagarán. Quizás el 15-M, si logra revitalizarse, consiga que nos sacudamos esa paralizante angustia y que avivemos nuestra exigencia de responsabilidades. Ojalá el impulso de los jóvenes nos coloque ante nuestras obligaciones ciudadanas.

Vivimos en una atmósfera de vergüenza, que acarrea una dolorosa sensación de culpa, mientras que los causantes directos de esta situación pretenden que nadie les pida responsabilidades, penales en los casos en que sea procedente, o políticas y cívicas, en los que no. ¿Creen Miguel Blesa o José Luis Olivas que lo pasado, pasado está? No debería ser así. ¿Cree el gobernador del Banco de España que puede reclamar indulgencia? ¿Confía la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en que puede escabullirse de la quiebra de la Caja de Ahorros, donde el PP colocó a decenas de amigos, familiares y militantes, y que todo pasará, sin consecuencias para ella? ¿Se olvidará quiénes fueron los consejeros que representaron al PSOE madrileño y a los sindicatos y que callaron por incompetencia, interés o amiguismo? Todos sus nombres deberían desaparecer para siempre de cualquier lista o cargo político.

Es imposible soportar a un presidente del Supremo sospechoso de endilgar gastos personales al erario público

En este país han pasado demasiadas cosas como para continuar paralizados. Digamos en público la verdad: es imposible soportar a un presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, sospechoso de endilgar gastos personales al erario público y que llama “miseria” a 6.000 euros, cuando la justicia que él administra puede castigar con una pena de prisión de hasta 18 meses a quien cometa un hurto de más de 400. Difícil aguantar un Consejo General del Poder Judicial, cuyos vocales acuden a su puesto de trabajo tres días a la semana, que actúa con tanta prepotencia que nombra magistrados que no reúnen los requisitos (como ocurrió en la Sala Civil del Supremo) y que se niega a someterse al principio de transparencia que debería ser el primero en impulsar ¿Cómo no se exigen a sí mismos algo más de ejemplaridad? ¿A qué viene tanta soberbia?

 

 

¿Por qué y cómo surgió el 15-M? por Vicenç Navarro

15may 2012

Estamos hoy viendo en España el ataque (y no hay otra manera de definirlo) más frontal al bienestar de las clases populares desde el final de la dictadura fascista (sí, el término científico para definir aquella dictadura no es franquismo, sino fascismo) en el año 1978. Aquel final ocurrió mediante una transición (que no fue modélica) de una dictadura a una democracia sumamente limitada e insuficiente, resultado del enorme dominio que las fuerzas ultra-conservadoras continuaron teniendo sobre los aparatos del Estado. Las movilizaciones del mundo del trabajo (desde 1974 a 1976, España tuvo las movilizaciones y huelgas políticas más numerosas y extensas existentes en Europa) forzaron el fin de aquella horrible dictadura, de manera que, aún cuando el dictador murió en la cama, la dictadura terminó en la calle, con la agitación social que la protesta obrera determinó. Ahora bien, las fuerzas democráticas, y muy en especial, los dirigentes de los partidos de izquierda, acababan de salir de la cárcel o habían llegado recientemente del exilio y no pudieron neutralizar, y todavía menos debilitar, las fuerzas ultra-conservadoras que controlaban el Estado. La permanencia de la Monarquía, regida por un Rey nombrado a dedo por el dictador, era el símbolo de la desigualdad en la correlación de fuerzas en aquel momento.

Las consecuencias de este dominio ultra-conservador sobre el Estado y sobre la mayoría de las instituciones mediáticas y políticas del país son muchas. Como ejemplos podemos citar: una ley electoral escasamente proporcional, que discrimina a las izquierdas (y muy en especial al partido que lideró la resistencia antifascista); la ausencia de medios radiotelevisivos o rotativos de izquierda; y el enorme subdesarrollo social de España (que durante todos estos años ha continuado teniendo el gasto público social per cápita -que financia su escasamente desarrollado Estado del Bienestar- más bajo de la Unión Europea de los Quince (UE-15) (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al nuestro)).

Otra consecuencia de este dominio ultra-conservador del Estado español ha sido la enorme regresividad de la política fiscal, que explica, junto con el enorme fraude fiscal, los escasos ingresos al Estado. Tal realidad, fácilmente documentable (los ingresos al Estado representan sólo el 32% del PIB, el mas bajo de la UE-15) niega las tesis neoliberales promovidas por las voces próximas al capital financiero y a la gran patronal, como Fedea (fundación financiada por la banca y algunas de las mayores empresas del país, que se benefician extensamente de la existencia de paraísos fiscales que les permiten evitar el pago de tributos al Estado) de que nos estamos gastando en España más de lo que podemos. La validez de tal tesis queda fácilmente falseada con el siguiente dato. España no es pobre. Su PIB es el 92% del promedio de los países de la UE-15. En cambio, su gasto público social per cápita no es el 92% del promedio del gasto público social per capita de la UE-15, sino sólo el 72%, lo cual quiere decir que España se gasta 60.000 millones de euros menos de los que se deberían gastar por su nivel de riqueza.

Es cierto que durante el periodo democrático iniciado en 1978 ha habido cambios y mejoras, sobre todo en los periodos de gobiernos PSOE, cambios que han permitido reducir el enorme déficit de gasto público social. Pero debido al gran retraso que dejó la dictadura y también a la excesiva moderación de los gobiernos PSOE, el Estado del Bienestar ha continuado a la cola de la Europa Social. Y los enormes recortes que está imponiendo el gobierno del Partido Popular están aumentando todavía más este déficit social. Y ello es resultado de unas políticas públicas de austeridad que, en su objetivo central de debilitar al mundo del trabajo, están creando una recesión que para amplios sectores de la población alcanza niveles de Gran Depresión.

La rebelión de los jóvenes

Entre estos sectores que viven una Gran Depresión están los jóvenes. Hoy sólo uno de cada dos jóvenes encuentra trabajo. Y según las proyecciones de las agencias que gozan de mayor credibilidad, tal situación continuará durante al menos diez años, una situación intolerable. Y ello es resultado de decisiones políticas que se han ido tomando durante todos estos años, tanto en España como en Bruselas y en Frankfurt y que, con la complicidad de los medios, se han presentado como las únicas posibles. Los datos, sin embargo, muestran que por cada medida de austeridad había una política expansiva de gasto público posible (se hubieran conseguido más fondos revirtiendo la bajada de impuestos de sucesiones -2.500 millones de euros- que congelando las pensiones -1.500 millones de euros-).

No es de extrañar que existan protestas populares en las que los jóvenes –a los que erróneamente se les suponía que “pasaban de todo”- protagonicen las movilizaciones en contra de tales políticas y los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos que las imponen. El 15-M es un movimiento que surge como respuesta a tal crisis financiera, económica y política que ha causado la mayor pérdida de legitimidad de tales establishments. Y tanto en sus objetivos, tales como democratizar la sociedad (y la extensión de los derechos políticos, civiles y democráticos de los ciudadanos que ello conllevaría), como en su táctica (con manifestaciones y acampadas no violentas) ha despertado gran simpatía y apoyo popular, del cual deriva su poder.

Esta demanda de mayor democracia entra en conflicto con la democracia tan limitada que existe en España, consecuencia de la transición inmodélica referida anteriormente. Hoy, exigir democracia es subversivo del orden imperante en España. Exigir que cada ciudadano tenga la misma capacidad de incidencia en la gobernanza del país es revolucionario, pues terminaría con el dominio de las instituciones políticas por parte de las fuerzas conservadoras en el país. Exigir que exista una pluralidad en los medios de información es terminar con el monopolio de clase existente en los medios en España. Exigir que todo cargo representativo sea elegido es terminar con la Monarquía, que es el eje del aparato del Estado todavía controlado por las fuerzas conservadoras. Exigir que existan formas de participación directa (como referéndums a nivel de todo el Estado) es terminar con el control por las élites partidistas del sistema democrático. Exigir que los partidos se democraticen es terminar con el control por parte de los grupos dirigentes de tales instrumentos. Exigir que la economía esté al servicio de las clases populares y no al servicio del 1% de la población que controla las finanzas y grandes empresas es también profundamente subversivo en España. Estas demandas, como los adjetivan los portavoces del establishment, son “extremistas”, “populistas” o “demagógicas”, adjetivos utilizados por las estructuras de poder para marginar las voces críticas auténticamente democráticas que quieren desarrollar la democracia todavía extraordinariamente limitada en España.

Predeciblemente, la respuesta del establishment a tales peticiones ha sido la represión. Véase lo ocurrido el 1º de Mayo en las manifestaciones organizadas, entre otros, por el 15-M. Yo asistí por la mañana a la excelente marcha organizada por los sindicatos (100.000 personas) y por la tarde a la del 15-M (40.000 personas). Lo que ocurrió en esta última me recordó lo que ocurría en los años cincuenta. A los jóvenes, por ser jóvenes, se les detenía y se les registraba. Era el intento de identificar –como lo hizo el reportaje de La Vanguardia- a los jóvenes como terroristas. Era la criminalización de la juventud. El peligro de instalar de nuevo las prácticas represivas que vimos durante la dictadura existe hoy en España.

Es inaguantable que cuando se les pide a los ciudadanos sudor y lágrimas, el Gobierno (a quien corresponde la iniciativa) y la oposición sigan jugando con las instituciones y que, con una actitud inane, abandonen la renovación de los magistrados que deberían haber cesado ya en el Tribunal Constitucional y en otros organismos estatales. O que el Gobierno intente controlar informativamente RTVE, cuando lo que necesitamos es una televisión estatal que, en momentos de incertidumbre y peligro, nos proporcione información fidedigna.

Tenemos que protegernos, como sea, contra la degradación de la convivencia, contra la violencia verbal y la xenofobia y acostumbrarnos a pedir explicaciones. ¿Qué datos apoyan lo que está usted diciendo? ¿Con qué argumentos defiende su opinión? Como explican Martín Alonso y María Pardo en Una ética para el debate (Cuadernos Baseak), el déficit conceptual con que se expresan los personajes públicos es atroz. Hay que enseñar en las escuelas, explican, que nada ni nadie goza de inmunidad frente a la crítica y que quien participa en un debate público adquiere la responsabilidad de estar debidamente informado sobre lo que discute; que la crítica debe referirse a los hechos y no a las personas, y que estas son solo objeto de censura cuando son responsables de las acciones que se debaten. Que no se debe tratar a quien defiende una posición contraria como a un enemigo, pero que no todas las opiniones son respetables. Ojalá el 15-M nos ayude a salir de esta atmósfera de vergüenza.

solg@elpais.es

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Murcia, 19 de Junio : 15.000 personas dicen No al Pacto del Euro . Democracia Real Ya.

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El Pacto del Euro

El 19 de abril, la Comisión de Economía y Asuntos Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo aprobó seis paquetes de medidas para “fortalecer el control presupuestario y la coordinación de políticas económicas en la zona euro”. Medidas que serán aprobadas por el propio Parlamento en este mes de junio sin prácticamente tiempo para su discusión. Algunas de estas medidas consisten en la vinculación de los salarios a la productividad, aumentar la edad de jubilación y trasvasar fondos a los planes privados de pensiones, introducir en las Constituciones de los Estados la obligatoriedad de limitar los déficits públicos, establecer un calendario para la reducción de la Deuda Pública y disciplinar a los países con desequilibrios macroeconómicos graves, incluyendo la falta de competitividad pero no el paro. Paco Álvarez nos explica el tipo de medidas que se quieren adoptar y a quienes afectarán de manera directa. Visita http://noledigasamimadrequetrabajoenbolsa.blogspot.com

Dos cartas a las indignadas plazas del mundo…y mensajes desde el Agora de la Glorieta de Murcia. Democracia Real Ya

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Para el análisis :
Dos cartas a las personas que indignadas se reúnen en las Plazas del Mundo : 
de una demócrata anónima de la @acampadaalbacete :

Estimadas e indignadas plazas del mundo:
Soy parte de esto. Desde el breve escepticismo inicial, he sentido el sinfín de emociones que seguro todos reconocéis. La ilusión sustituyó a la duda cuando descubrimos a tantos miles de semejantes clamando democracia, y el orgullo sustituyó al miedo, y por fin una esperanza sana y legítima nos devolvió el objeto perdido: las cosas se pueden cambiar. Es de esa esperanza de la que hay que aferrarse ahora. El cuerpo nos dice que esto es distinto, nos pide que confiemos, pero también nos alerta;tal vez no haya más oportunidades, pues desde tan arriba uno no se sobrepone con facilidad a la caída.Esta carta es el intento de estar en todas partes a la vez, expresando la opinión donde sabemos que podemos hacerlo, en las plazas conquistadas, entre los ciudadanos que, seguro, la tomarán en consideración. Porque importa.
Hace poco escribía una amiga: “No nos temen porque saben que pensamos, y que, en consecuencia, todos tenemos opiniones diferentes”. Es cierto. Esto es un camino de no retorno, y solo parecen existir dos opciones: o el inacabable abanico de personalidades y opiniones acaba con nosotros, o consigue hacernos más fuertes,creando una unión, una base de pensamiento en la que todos coincidamos, y podamos reivindicar orgullosos. No permitamos a esos cínicos tener la razón.Estamos ahora tomando conciencia del poder del ciudadano que expresa sus ideas en el espacio público, que es nuestro, que siempre lo ha sido, pero que hasta hace poco lo habíamos olvidado. Somos los hijos de la democracia, esa de la que tanto nos han hablado, la del gobierno del pueblo; y estamos profundamente hartos de estar hartos. Sabemos del gran beneficio mutuo que puede conllevar el diálogo entre opiniones distintas, y aquí estamos, mostrándonos, sintiendo el placer de encontrar losargumentos de otros y también los nuestros propios. Entre nosotros, generaciones diferentes, pensamientos diferentes, colectivos diferentes, con, al menos, una cosa en común: Queremos una democracia palpable y real; y la manera de conseguirlo pasa por rescatar un
consenso de mínimos.  Necesitamos reivindicar el cambio que el máximo número de personaspueda sentir, en esencia, justo, legítimo y necesario.
Termino, por tanto, pidiendo que dejemos a un lado por un momento la exposición de nuestras variadas personalidades, y, en lugar de ello, expongamos a la sociedad nuestro plan de propuestas, elaborado con las ideas que defendemos los que estamos en las plazas, pero que consideramos que pueda defender la mayoría de lagente. Yo quiero lanzar únicamente dos:
La reforma de la Ley Electoral, aboliendo la ley D’Hondt, y la exigencia de listas abiertas
en las elecciones. Estas son las únicas indispensables para poder alcanzar, en un futuro, todas las demás propuestas.Consenso de mínimos como estandarte, como principal objetivo factible y como instrumento para que los castillos construidos en las plazas no se caigan desde el aire.
No hagamos mucho para pocos, sino poco para muchos.
Se despide, una demócrata anónima desde la @acampadaalbacete @democraciarealya
y
de Viçenc Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España)

CARTA A LAS PERSONAS QUE SE ESTÁN REUNIENDO EN LAS PLAZAS DE LAS CIUDADES Y PUEBLOS DE ESPAÑA PARA HACER UNA REFLEXIÓN COLECTIVA SOBRE LA DEMOCRACIA EXISTENTE EN NUESTRO PAÍS

Por Viçenc Navarro

En primer lugar agradezco las múltiples invitaciones que he recibido en los últimos días para participar en esta reflexión tan importante que estáis haciendo sobre políticas públicas alternativas a las políticas públicas que se están imponiendo a nuestra ciudadanía y sobre el proceso de cómo desarrollarlas. Esta última parte lleva inevitablemente al tema central de vuestra reflexión, es decir, a la necesaria y urgente democratización de las instituciones representativas que tenemos en nuestro país.

La edad no me permite atender a todas las invitaciones recibidas. Pero os envío estas notas escritas con rapidez, con la esperanza de que os lleguen y que os sean de utilidad si no ahora más adelante. Las pienso presentar en la Plaza Catalunya, aquí en Barcelona.

Debo comenzarlas con una nota de agradecimiento por lo que estáis haciendo. En este momento histórico sois descendientes de los millones de españoles que han luchado para tener democracia en este país. Y me estoy refiriendo concretamente a la generación de mis padres que lucharon y perdieron la guerra frente al fascismo. A los españoles de mi generación que luchamos contra la dictadura en los años cincuenta y sesenta en condiciones dificilísimas. Y a los que salieron también a la calle en los años setenta con movilizaciones populares que forzaron el fin de la dictadura. Aún cuando el dictador murió en la cama, la dictadura murió en la calle. Nunca deberíamos olvidar que estas movilizaciones forzaron el fin de la dictadura. La democracia no la trajo el Rey, sino la movilización de las clases populares y muy en especial de las clases trabajadoras de los distintos pueblos y naciones que constituyen España. Esto, perdonad que insista tanto en ello, no hay que olvidarlo nunca, pues ha existido y continúa existiendo un proyecto político exitoso de reescribir la historia y hacer olvidar a la juventud que la limitada democracia que tenemos no fue otorgada sino ganada por las movilizaciones populares que vosotros ahora continuáis.

Pero las fuerzas conservadoras controlaban y continúan controlando los aparatos del estado. Su dominio del proceso de Transición es responsable de las enormes limitaciones de nuestra democracia. De ahí que yo os agradezca en nombre de aquellas pasadas generaciones que vosotros continuéis esta lucha que otros iniciaron. Es necesario que las enormes barreras y obstáculos que limitan y ahogan a la democracia española desaparezcan y se permita así su desarrollo real.

De ahí la frivolidad (que a base de repetirse en los medios se ha convertido en un mero estereotipo) de que se os defina -como hacen gran número de medios de información– como antisistema. El que a un movimiento a favor de extender la democracia, se le defina como antisistema, dice mucho de la cultura escasamente democrática que se reproduce en tales medios, medios por cierto, que se caracterizan por su escasísima diversidad ideológica. Si vosotros sois antisistema, ello querrá decir que admiten explícitamente que no se consideran demócratas.

Vosotros sois los continuadores de la lucha de nuestros antepasados

Como muy bien habéis dicho en vuestros papeles, la democracia no es solo votar cada cuatro años. La democracia representativa debe basarse en un sistema electoral en el que el peso de cada ciudadano debe tener el mismo poder en elegir a sus representantes e influenciar sus políticas. Y ello no está ocurriendo en España. Y no está ocurriendo porque tal sistema electoral se diseñó durante la inmodélica Transición para discriminar a aquellas fuerzas políticas que lideraron la resistencia antifascista. Perjudicó a las izquierdas y sobre todo a los antecesores de IU, lo cual ha debilitado enormemente a todas las izquierdas. Estamos muy lejos de tener una democracia representativa basada en el principio de que el voto de cada ciudadano sea igual. Tenemos un sistema muy poco  representativo. No puede ser que la tercera fuerza política del país tenga sólo dos representantes en las Cortes Españolas. Esto, repito, debilita a todas las izquierdas.

Pero, dentro de la democracia representativa, hay que democratizar sus propios instrumentos, incluyendo a los partidos, que son –la mayoría- aparatos que se resisten a ello. Y esta situación perjudica enormemente a los partidos de izquierda y muy en particular a los partidos gobernantes a los cuales se les ves como meros partidos de profesionales del poder. Las bases de los partidos de izquierda tienen mayores exigencias éticas que las bases de los partidos de derechas. De ahí que los defectos existentes en los partidos de izquierda sean incluso más censurables, pues entra en conflicto con el sentir ético y democrático de aquellos que intentan representar.

Pero, como habéis muy bien señalado en vuestros documentos, la democracia es mucho más que la democracia representativa. Es también la democracia directa que puede tomar muchas formas, desde referéndums a formas asamblearias, cuyas expresiones de democracia son muy limitadas, casi inexistentes en España. Esta es la forma de democracia al que el establishment político se opone más. Y es ahí donde os aplaudo por haber enfatizado esta dimensión.

Pero permitidme que añada una nota que es fundamental y que define si un sistema es o no democrático y que os invite a que lo pongáis en el centro de vuestras exigencias democráticas y me  refiero a los medios de información. Una democracia no existe sin unos medios de información plurales, con clara diversidad ideológica que permitan y faciliten que cada ideología democrática tenga igual posibilidad de acceso a la población. Sin que ello exista, no hay democracia o la democracia es sumamente limitada, como es el caso de nuestro país. La diversidad ideológica en los mayores medios de información es enormemente limitada. Apenas hay, por ejemplo, rotativos, radio o televisión de izquierdas en España. Y a los que cuestionamos la sabiduría convencional nos es muy difícil tener acceso a los mayores medios, en los cuales estamos vetados o excluidos. Yo he vivido en varios países durante mi largo exilio (Suecia, Gran Bretaña y EEUU) y en ningún país he visto tan poca diversidad como en el nuestro. Hablar de los méritos de la nacionalización de la banca, por ejemplo, es difícil, sino imposible, hacerlo en España en los mayores medios. En ningún otro país esto ocurre. De ahí que un problema grave para el desarrollo de la democracia en España sean los medios de información.

Hay muchos otros elementos a cambiar, incluyendo la financiación de los partidos, el desarrollo de las listas electorales, la separación entre partidos y gobiernos, los aparatos de decisión dentro de los parlamentos, etc. etc., etc. La lista es muy larga y conseguirlo será un proceso largo y duro que ocurrirá en bases diarias. La lucha por la democracia no se termina el año A, en el día D, a la hora H. La lucha por la democracia se produce cada día. Y en  este proceso, lo que es importante es, a veces, más que la velocidad de cambio, la orientación de este cambio. Aunque para los que tenemos cierta edad, somos impacientes pues, nos gustaría ver los cambios antes de irnos.

Y una última observación.

Nos ha costado sangre, sudor y lágrimas llegar a tener la poca democracia que tenemos. Sé que lo que voy a decir no va a gustar a algunas personas de la audiencia. Las respeto, pero espero entiendan y simpaticen con mi postura, que es la de considerar la abstención electoral como un profundo error. En esta lucha por democratizar España, abstenerse en las elecciones es tirar la toalla. Y lo que es mucho peor, facilita la victoria del adversario, un adversario que tiene un enorme poder. Es más, es ser injusto poner a todos los partidos y a todos los políticos en la misma cesta. No es lo mismo hablar críticamente del establishment político (es decir de las élites que dominan el poder político) que hablar de todos los políticos, entre los cuales hay una enorme variedad. Y muchos, muchos políticos son personas decentes y comprometidas en representar a sus ciudadanos. Criticar a todos los partidos y a todos los políticos es negar, en sí la posibilidad de democracia. Hay partidos políticos a la izquierda de las izquierdas gobernantes que están discriminados por la ley electoral, por los medios, por la estructura de poder y que no votarlos significa añadir nuestras voces a esta discriminación. E incluso más, es también importante votar a las voces del partido  gobernante PSOE, que son críticas del gobierno Zapatero (por desgracia excesivamente raras). Es importante que tal partido cambie, pues sin cambio, España está condenada a estar monopolizada por las direcciones de los partidos, que aún cuando no son iguales –uno es peor que el otro- los dos no están respondiendo a las necesidades de las clases populares. Como amigo y antecesor vuestro, os pido que votéis a las izquierdas, que son las únicas que tenemos.

Y así termino mis palabras. Naturalmente que es un honor para mí poder poner mis conocimientos a vuestro servicio. Esto es lo que intento hacer desde que volví del exilio. Ponerlo al servicio de las clases populares de nuestro país. La lucha es larga y será dura pero, no tengo ninguna duda, que con el apoyo y simpatía popular que os sostiene venceréis, porque tenéis la razón de vuestro lado y convenceréis y ello por mucho que los establishment quieran marginaros definiéndoos como “utópicos”. En realidad, ser utópico es hoy en día en España, lo único real que existe. Gracias y adelante.