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Lewis Hine, el fotógrafo que quería “corregir lo incorrecto”

  • Concluye el recorrido europeo de la gran antología “Fotografía para el cambio”.
  • Fue el primer documentalista en entender su trabajo como instrumento de cambio.
  • Retrató en el primer tercio del siglo XX a niños mendigos, inmigrantes tratados como objetos, personas buscando comida en los cubos de basura…

Una de las grandes antologías fotográficas de 2012 está a punto de ser clausurada en el Nederlands Fotomuseum de Róterdam (Holanda). Se trata de Lewis Hine: Fotograferen voor verandering (Lewis Hine: fotografía para el cambio), que ha permitido al público europeo entrar en contacto con la obra intensa de uno de los primeros fotógrafos sociales, capaz de plantear, durante el primer tercio del siglo XX, una alternativa de compromiso frente al esteticismo de los pioneros de la fotografía.

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El estadounidense Lewis Hine (1874-1940) hizo miles de fotografías sobre la injusticia mientras la mayoría de sus coetáneos se dedicaban a intentar emular a la pintura y mostraban escasísimo o nulo interés por el mundo circundante. En la obra profusa de Hine hay niños mendigos, inmigrantes tratados como objetos por las autoridades, personas buscando comida en los cubos de basura, talleres ilegales donde se empleaba mano de obra infantil, obreros construyendo en condiciones heroicas los rascacielos que simbolizaban el progreso…

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“Quiero mostrar lo que debe ser visto”

“Quiero mostrar lo que debe ser corregido, corregir lo incorrecto. Quiero mostrar lo que debe ser visto”, establecía como máximas de trabajo este precursor del documentalismo fotográfico que empezó tomando fotos, entre 1902 y 1904, de los inmigrantes recién llegados a los EE UU que eran interrogados por los agentes migratorios en la Isla Ellis de Nueva York —la gran aduana por la que entraron, entre 1892 y 1954, unos doce millones de viajeros, casi todos europeos, en busca de una vida mejor—.

Las fotos empezaron siendo un material complementario en los estudios de Sociología de Hines Las imágenes, en principio, tenían un objetivo académico: ayudar a Hines en sus estudios de Sociología, pero pronto despertaron la sensibilidad humana y social del fotógrafo, cuando reflexionó sobre la necesidad de difundir los frecuentes abusos que se cometían en las hasta entonces opacas instituciones migratorias e influir en la opinión pública.

El primer fotógrafo de las ONG

Una cosa dio paso a la otra y en 1906 Hine fue contratado como fotógrafo en plantilla de la Fundación Russell Sage, dedicada a la investigación en ciencias sociales (sobre todo en emigración, desempleo y desigualdad), con quienes colaboró como fotógrafo de campo en un estudio pionero llevado en cabo de Pittsburgh. Dos años después inició una década de colaboración con la entidad sin afán de lucro National Child Labor Committee, la organización más activa de los EE UU dedicada a combatir el uso de la mano de obra infantil.  Hine fue el primer reportero en dar cuenta de las condiciones de trabajo de los niños obreros que trabajaban en la ciudad y en el campo.

“Mis fotos son el lado visual de la educación pública”

Empeñado en desarrollar lo que llamaba “el lado visual de la educación pública”, la obra del fotógrafo, muy difundida en su tiempo, ha adquirido una gran resonancia posterior. En los EE UU está en marcha el llamado Proyecto Hine, que pretende buscar a los descendientes de los críos esclavos retratados a principios de siglo por el documentalista.

La exposición también muestra las que quizá sean las fotos más conocidas de Hine, la serie sobre los obreros que levantaban, en condiciones extremas que rozaban el heroísmo (mecanismos de seguridad: ninguno), los grandes rascacielos de Nueva York.

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Lewis Hine: Fotograferen voor verandering, integrada por 170 imágenes, la mayoría copias originales realizadas por el fotógrafo, está organizada por el Nederlands Fotomuseum —donde permanece en cartel hasta el 6 de enero—, la Fondation Henri Cartier-Bresson de París y la española Fundación Mapfre, que expuso la muestra en Madrid, aunque limitando el título al nombre del fotógrafo y eliminando el pertinente añadido de Fotografía para el cambio, que los otros coorganizadores sí usaron.

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Mas información sobre LEWIS HINE

http://www.historyplace.com/unitedstates/childlabor/

http://www.spartacus.schoolnet.co.uk/IRhine.htm

http://www.photocollect.com/bios/hine.html

http://www.fotografodigital.com/2012/02/lewis-hine-en-el-inicio-de-la-fotografia-comprometida/

http://documentarystudies.duke.edu/projects/hine

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NUEVO DOCUMENTALISMO MEXICANO


Por Mónica Lozano, en CIENOJOS
José Luis Cuevas

 Patricia Mendoza, una de las grandes de la fotografía en México (fundó y dirigió el Centro de la Imagen de Ciudad de México, FotoseptiembreLos Talleres de Coyoacán y el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca) impartió una magnífica conferencia la semana pasada en el marco del Ojo de Pez Photomeeting II, en el Palau de la Virreina (Barcelona), que llevaba por título “Nuevo documentalismo mexicano”. Sin papeles y micrófono en mano, porque su vitalidad inmensa le impedía estar sentada, Patricia empezó citando las sabias palabras que Manuel Álvarez BravoDon Manuel, tenía escritas en la pared de su laboratorio: “hay tiempo, hay tiempo…” como aviso a navegantes apresurados.

Luego hizo un rendido homenaje a Nacho López, el pionero que según ella impulsó el trabajo de las siguientes generaciones, un fotorreportero cuyas instalaciones callejeras de los años 50 siguen sorprendiendo por su modernidad, y del origen de este neodocumentalismo, al que vinculó, entre otros acontecimientos, a la aparición de la televisión y al buen hacer de Manuel Becerra Costas al frente del periódico Uno más uno, en el cual dio cabida, en la sección “Vida cotidiana”, a muchos de los autores que luego citaría, como hiciera en su momento Brodovitch en Harper’s Bazar.

Nacho López

Definió esta nueva era de la fotografía, que “nace desde una búsqueda esencialmente personal de la confrontación con la realidad”, como “la irrupción de la conciencia de cómo se mira lo que se mira”, esa ética de la mirada que indaga en cómo miramos lo que nos rodea, algo esencial, y lo trenzó con la necesidad de utilizar la fotografía como una herramienta de construcción de identidad (“mirarnos para sabernos”).

“El nuevo documentalismo exige una conciencia sobre cómo es la imagen que estamos llevando al mundo, una enorme responsabilidad porque son esas imágenes las que construyen, a su vez, el mundo en el que vivimos”.

Comparó la comida con la fotografía y nos dijo que es esencial reflexionar sobre las imágenes que nos alimentan, eso que tantas veces he dicho yo… Si te alimentas de basura, eres basura. Formuló, de manera magistral, las sístoles sobre las que se articula este nuevo documentalismo, que oscila del romanticismo al naturalismo, de los sujetos a los contextos, de la contrucción de sentido desde el personaje al contexto y del contexto al personaje, del sentir del que mira la realidad al sentir del que mira la imagen. Y nos transmitió con alegría su satisfacción por vivir este momento en el que “verbo e imagen se integran, cuestionando muchas cosas y generando nuevas posibilidades, construyendo un nuevo ámbito de reflexión sobre la realidad”.

Terminó su intervención con una breve recopilación de algunos de estos nuevos autores, algunos de los cuales ya conocíamos, como Maya GodedJosé Luis CuevasEunice Adorno (de la que aún podéis visitar su exposición “Mujeres flor” en la Fnac de Murcia) o los hermanos Montiel Klimt (Gerardo y Fernando).

Maya Goded (“Tierra de brujas”)
José Luis Cuevas (“Nueva era”)
Eunice Adorno (“Mujeres flor”)
Gerardo Montiel Klimt (“Desierto”)
Fernando Montiel Klimt (“Actos de fé”)

Y nos sorprendió con otros como Mauricio Palos (la violencia en contextos de estabilidad), Elsa Medina (alumna de Nacho López, enamorada de la subjetividad cotidiana), Yvonne Venegas (hermana de la famosísima, de cuya necesidad de diferenciarse de ella nace todo su trabajo de análisis de la realidad donde creció, Tijuana), Patricia Aridjis (con sus nanas encarceladas, por ser “lanzaderas” sociales entre dos mundos inaproximables) o Kenia Nárez (cercana a los Klimt e interesada por la violencia escenificada y los cuentos infantiles).

Mauricio Palos (“Mi perro Rano”)
Elsa Medina
Yvonne Venegas (“Inédito”)
Patricia Aridjis (“Las horas negras”)
Kenia Nárez (“El conejo está muerto”)

JACQUES LEONARD, EL PAYO CHAC, EL FOTÓGRAFO QUE AMÓ A LOS GITANOS

 Aventurero, chalán, escenógrafo, fotógrafo, cineasta, escritor, artesano y amante del pueblo gitano. JACQUES LEONARD (París 1909 – L ́Escala, Girona 1995) se enamoró de Barcelona y allí se instaló.

Durante quince años su legado permaneció almacenado en un trastero. Hoy, al abrir el archivo de Jacques, sus hijos Santiago y Álex reviven a este gran fotógrafo francés que buscó a los gitanos por todo el mundo. Pero más: descubren, de puño y letra de Jacques, los secretos de una vida azarosa y agitada que culminó al unirse a Rosario Amaya, una bella gitana barcelonesa. Descubren la verdadera identidad de un padre poco dado a hablar de sí mismo.

La propia voz de Jacques y la de quienes lo conocieron recomponen un interesante retrato minuciosamente ilustrado por su fotografía.

JACQUES LEONARD, EL PAYO CHAC El fotógrafo que amó a los gitanos

EL DESCUBRIMIENTO DE JACQUES LEONARD

Yago Leonard llegó a Curt Ficcions en 2008 con un abuelo debajo del brazo. Después de haber colaborado durante años con el festival Curt Ficcions, con los años y con cuentagotas fuimos descubriendo que Yago era medio payo, medio gitano y que su abuelo era francés, fotógrafo y que se había casado con una gitana barcelonesa, prima de Carmen Amaya. Finalmente, en 2008 le pedimos que nos mostrara la obra de su abuelo, Jacques Leonard.

Las fotografías nos parecieron impresionantes. Sin más ambición que echar una mano a Yago, mostramos las fotos a fotógrafos, conservadores de museo, directores de centros culturales. Nuestro recorrido nos llevó al , donde acogieron la obra con entusiasmo y con el objetivo de organizar una exposición para, finalmente, poner un foco sobre la obra de este fotógrafo desconocido.

Paralelamente a este proceso, ocurrieron dos hechos importantes: por un lado, conocimos a los hijos de Jacques Leonard, el tío y el padre de Yago, que nos explicaron más cosas de la vida de su padre, algunas de las cuales Yago ni siquiera conocía; por otro lado, Yago dijo que él, como profesional de la imagen, lo que quería era hacer un documental sobre su abuelo.

A partir de ahí arrancó un proyecto con tres ramas: el documental, la exposición organizada por el Archivo Fotográfico y el libro-catálogo de esta exposición. Un proceso de tres años de duración en los que al proyecto se le han sumado apoyos, sinergias y simpatías que lo han hecho crecer, culminando ahora con el estreno de Jacques Leonard, el payo Chac, la inauguración de la exposición Jacques Leonard. Barcelona gitana y la publicación del catálogo.

Finalmente, la vida y la obra de Jacques Leonard tienen luz sobre ellas. Una pequeña joya que estamos seguros de que a los espectadores les gustará haber descubierto.

Carmen Isasa y Sara de Lecea Productoras del Jacques Leonard, el payo Chac

http://jacquesleonard.wordpress.com/

Fotografías : Archivo Fotográfico de Barcelona

Guillermo Zúñiga: ha nacido otro Capa

Fuente. PÚBLICO ( dos enlaces)

Aparecen miles de fotografías de la Guerra Civil del padre del cine científico español. En estos momentos se clasifican negativos, películas y documentos de un archivo inédito del artista, a quien desde el Ministerio de Cultura comparan con el gran fotógrafo húngaro

PEIO H. RIAÑO Madrid 06/08/2011 10:09

La memoria no avisa. Ha vuelto a salir de entre un montón de cajas y trastos, polvo y olvido. La memoria habla de nuevo y esta vez trae, como una marea que se retira para regresar con más fuerza, un archivo fotográfico sobre la Guerra Civil española de una magnitud incalculable según los expertos que lo tienen ahora mismo en sus manos. La casualidad ha destapado miles de fotografías, películas, cartas y legajos de Guillermo Fernández López Zúñiga, nombre completo del que se considera padre del cine científico en España y al que todos conocían como Guillermo Zúñiga (1909-2005).

La familia tampoco podía calcular la dimensión de los reportajes que Zúñiga hizo como reportero durante la Guerra Civil. “Mi padre siempre llevaba una cámara encima, incluso cuando pasó por el campo de refugiados y de castigo francés. Esos eran los documentos de mi padre, y él no era muy comunicador”, explica a este periódico su hija Teresa, quien, a la muerte de su madre, deshizo la casa de sus padres y donó todos aquellos documentos a la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos (ASECIC), que su padre creó en 1966.

Guillermo Zúñiga no faltó a ninguno de los grandes acontecimientos de la República en esos años, en parte debido a su cercanía con el PCE y a que puso sus conocimientos cinematográficos al servicio del gobierno legítimo. Trabajó en el noticiario España al día, que editaba Laya Films para la Generalitat de Catalunya, que hasta 1939 produjo 135 películas, 27 documentales y unos 108 números de noticiarios. También hizo de realizador, fotógrafo y montador en un nuevo noticiario dedicado a los jóvenes: Gráfico de las Juventudes, cuyo responsable político era Fernando Claudín y cada emisión oscilaba entre siete y diez minutos.

Las esquinas de la memoria

La historia de este biólogo y profesor de Ciencias en el Instituto Escuela atropellado por el estallido de la contienda recuerda mucho a la del fondo del fotógrafo Marín, cuya hija donó a la Fundación Pablo Iglesias un archivo gigante para conservar las 18.000 placas fotográficas, tras los 40 años de trabajo de su padre. Ella se había mudado y en su nueva casa, los cambios de temperatura de la calefacción central estaban estropeando los negativos. La memoria de Marín, como la de Zúñiga, necesitaba un nuevo hogar para no perderse. Y en ambos casos, el albur que levanta las esquinas olvidadas de los herederos.

Tal y como ha podido saber este periódico, hace unas semanas la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura compraba cerca de 300 fotografías de un fotógrafo que había aparecido entre los fondos del PCE hacía ya algún tiempo, pero del que no se tenían más noticias. Él mismo había donado aquellas fotografías y, sin embargo, todavía guardaba en casa sus grandes recuerdos, que poco a poco se irán convirtiendo en patrimonio.

La gran tajada de sus diarios visuales, sus cartas desde el exilio, las películas que había grabado en Buenos Aires, las guardaba su hija Teresa. Cuesta creer lo difícil que les resulta abandonar la clandestinidad a los recuerdos bélicos. Se enredan en los armarios, donde nadie los mira, se protegen, se ocultan con miedo. Pero ya no es tiempo de represalias.

Un valor incalculable

 Los chispazos casuales terminaron obligando a presentar en público aquellos documentos y Teresa llamó a la ASECIC para que se hicieran cargo de todo aquel peso del pasado. “Guardado en casa no sirve para nada. Lo que tengo claro es que no quiero ver implicado a mi padre en esta memoria histórica revanchista”, reclama excitada Teresa.

Rogelio Sánchez, secretario general de la asociación, pensaba en la protección del patrimonio cuando acudió a la casa de Zúñiga, junto con Fernado Camarero, también socio de ASECIC

y seguidor de la vida de esta figura tan desconocida. Cargaron el hallazgo en el coche para la humilde sede de la agrupación. Teresa reconocía que no sabía qué hacer con todo aquello. Recuerda Rogelio cómo les enseñó una lata de película de cine: “Estuve a punto de tirarla la semana pasada”, les dijo. Él le confesó que el objeto les vendría bien para una exposición sobre cine que preparaban. Al sostenerla se dio cuenta de que también llevaba sorpresa. “El entierro de Largo Caballero. Abrimos la lata y estaban los sobres que guardaban negativos. Zúñiga había apuntado: ‘Entierro de Largo Caballero’. Ni lo abrimos, para no estropearlo”, recuerda Sánchez. Estaba impresionado por el descubrimiento, y no era más que la punta del iceberg.

La ASECIC: “Es nuestro Forrest Gump, estaba en todas partes, pero apenas se sabe de él”Desde entonces a esta parte, un humilde equipo de la ASECIC ha conservado en silencio, en una caja fuerte, todo el material y ha escaneado una parte de los negativos. Aunque Sánchez reconoce que el volumen de trabajo y de recursos de este tesoro excedía a lo que podía aportar su asociación, depositaria de todo el archivo. Así que buscaron aliados en el Centro de Estudios de Migraciones y Exilios (CEME) de la UNED, para que los documentalistas de la institución clasificaran y catalogaran todo ese material, hasta el momento tan sorprendente como insondable. Desde el Ministerio de Cultura ya avanzan que el trabajo de Zúñiga está al nivel del de Robert Capa.

María García Alonso, subdirectora de recuperación y conservación documental del CEME, empezó hace unas semanas a estudiar el archivo, junto con un equipo de cinco personas. Subraya el papel en las Misiones Pedagógicas, junto con Carlos Velo. “Todo está por estudiar y pensamos acabar el inventario a finales de año. El año próximo profundizaremos en otros aspectos de su vida y, entonces, lo pondremos a disposición del público. La importancia de este material es que Zúñiga estuvo en lugares en los que otros solo estuvo su cámara. Hay mucha gente que tuvo experiencias muy valiosas, pero su valor es su mirada cinematográfica y fotográfica”, explica a Público.

El archivo infinito

Además, reconoce que no sabe cuál es totalidad de este archivo. “De vez en cuando llama la hija y nos dice que ha encontrado otro cajón lleno. Es un archivo muy vivo. Estos son solo restos o rastros de una vida, pero no sabemos si es todo y no lo sabremos jamás si no lo cuenta en algún papel de los que nos faltan por estudiar”, explica María García Alonso. Hasta el momento sus preguntas acerca de la vida y obra de Zúñiga ganan a sus respuestas. Por ejemplo, ¿por qué a simple vista no aparecen fotos de víctimas? “No sabemos si las eliminó, si se autocensuró, si las dio para que el partido hiciera propaganda… Ni siquiera sabemos el porqué de todas esas fotos: si las hacía por interés personal o para propaganda. Pero de momento, no tenemos revistas que las publicaran”, cuenta.

En estos momentos se elabora el convenio que deberán firmar herederos, depositarios y Ministerio, y que establecerá cómo gestionar la fuente documental de Guillermo Zúñiga, que quedará dividida en varias partes: en el Archivo General del Estado de Alcalá de Henares la parte fotográfica más amplia, en el Centro Documental de la Memoria Histórica (Salamanca) las imágenes recién adquiridas por 12.000 euros al galerista Tino Calabuig y en el CEME todo el papel.

El Ministerio de Cultura mandará 300 fotos a Salamanca; el resto queda en Alcalá de Henares”Es nuestro Forrest Gump: estaba en todas partes, pero apenas se sabe nada de él”, dice María Luisa Ortega de ASECIC, una de las pocas personas que ha revisado los documentos de Zúñiga. Para la vuelta de vacaciones anuncia el primer paso de la recuperación del cineasta y empezarán con un gran volumen biográfico, que no será más que un aperitivo, porque reconoce que conocen someramente su participación como fotógrafo en la Guerra Civil.

“Hasta que no se hile su vida a partir del estudio y el análisis de sus cartas y el resto de documentos, no podremos conocer su papel. No se sabe por qué, pero ocultó a su familia aquel momento de su vida”, explica Ortega. “Quizás fuera para protegerles, porque cuando regresa en 1957 del exilio argentino no es perseguido, ni represaliado a pesar de su actividad en el PCE”, apunta Sánchez, a la que también le faltan respuestas sobre la vida de Zúñiga.

Donde nadie llegaba

Al repasar los miles de contactos de las fotografías del biólogo, cineasta y fotógrafo uno entiende lo que quiere decir Ortega cuando lo compara con aquel personaje de película que mientras corría participaba en los grandes acontecimientos de su país. Zúñiga, ya hemos dicho, fotografió el entierro de Largo Caballero y allí aparece Dolores Ibárruri; también estuvo en la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, en Valencia, donde retrató a Alberti, a María Teresa León, Pablo Neruda. Nicolás Guillén, José Bergamín o Manuel Altolaguirre; y en las Cortes Valencianas, y en la liberación de París y en el frente de Madrid, y en el de Aragón, y en varios campos de concentración como el de Argelès-sur-Mer o del de Bram. Por ambos pasó también Agustí Centelles, pero las imágenes de Zúñiga son más urgentes, tomadas sin que vean su cámara, posiblemente escondida entre sus ropas. De aquel campo, dejó por escrito, escapó antes de que le llevaran a uno de extermino. Y libre en Francia luchó con la Resistencia.

El archivo vivo sigue latiendo y hace unos días descubrieron un valioso documental que rodó en 1946, en París, titulado El exilio español. Fernando Camarero lo ha podido ver y cuenta que es un reportaje de menos de 30 minutos sobre la ayuda norteamericana a los supervivientes españoles de los campos de concentración nazi, que regresan a Francia, sin nada. Es un paso más en la historia que, con este hallazgo, está por reconstruir.

Quienes le conocieron le describen como un amable reservado. Guillermo Zúñiga (Cuenca, 1909-Madrid, 2005) “era serio, pero no triste, cariñoso sin ser besucón, hablaba muy poco, despacio, siempre con un punto de ironía, no era un gran conversador a no ser que tratara de cine y, sobre todo, de cine científico”, le recuerda su hija Teresa. Un tímido que anduvo entre los grandes acontecimientos de la Guerra Civil, siempre en el lado del Gobierno legítimo.

Este periódico ha tenido acceso a los varios centenares de negativos que el Ministerio de Cultura compró a Tino Calabuig creador de la galería Redor en los sesenta y a los miles que la familia donó a la ASECIC, y destaca la cercanía de Zúñiga con los sujetos que retrata. Apenas hay épica. El tratamiento del testimonio es más natural que en fotógrafos como Robert Capa. Zúñiga no se muestra con la necesidad de ir a los momentos más crudos y peligrosos, a la sangre o las víctimas. Zúñiga es un gran retratista, elige a quienes se vieron arrollados por las armas y la muerte, antes de morir. Se movió como un testigo silencioso entre un combate y otro, entre los tiros y las explosiones

El padre del cine científico en España se movió como un testigo silencioso entre las trincheras y las calles, entre un combate y otro, entre los tiros y las explosiones. Cuando todo estaba en calma, él salía con su cámara a recuperar los instantes de transición de una guerra. Las fotografías de Zúñiga combinan el talante de un cineasta amante del análisis de las pequeñas cosas y el de un fotógrafo interesado en los gestos cotidianos. Los soldados brigadistas a la espera en la calle Fuencarral de Madrid, los testigos que se acercan a ver en qué estado ha quedado la ciudad después del bombardeo, el cigarro de las trincheras cuando baja el fuego enemigo, la lectura de los periódicos o esa extraña cabeza de toro [a la izquierda] que, a la espera del ejército sublevado, deja una imagen inolvidable del humor absurdo que también se respiró en la batalla.

Como ya avanzó ayer este periódico, apenas se sabe nada del paso por la Guerra Civil de uno de los protagonistas del cine español de la primera mitad del siglo XX, que emprendió campañas de cinematógrafo en las Misiones Pedagógicas de la II República, y fue amigo y colaborador, a la vuelta de su exilio en Buenos Aires, de Juan Antonio Bardem, en UNINCI. En estos momentos los documentalistas del Centro de Estudios de Migraciones y Exilios (CEME) tratan de entender por qué Zúñiga decidió fotografiar la contienda, si por encargo o por decisión personal. Preguntas que ni sus herederos pueden resolver. Un ayudante con los ojos abiertos

“Este fondo no es nuestro, es de todos los españoles”, declara Rogelio Sánchez En una de las cartas a las que estos especialistas han tenido acceso en este insondable fondo documental que califican como “vivo” e “incalculable”, porque aparecen nuevos rastros y aún no han estudiado en Buenos Aires, donde mantuvo una importante actividad cinematográfica, Zúñiga, que participó como realizador, fotógrafo y montador de dos noticieros informativos en esos años, adelanta leves pistas: “Esta participación en los trabajos cinematográficos determinó que frecuentemente fuese designado para acompañar, por ciudades y frentes de batalla, a reporteros y directores de películas, que venían a la zona republicana a rodar escenas o películas completas”.

En el CEME, donde sólo llevan unas semanas de trabajo, prevén tener clasificado el archivo a finales de año. Cuando el equipo de cinco personas haya finalizado sus primeras investigaciones, entrarán a profundizar, durante un año más, en todos los documentos. Mientras, el Ministerio de Cultura, como señalaron fuentes de la Dirección del Libro, Archivos y Bibliotecas, mandará al Centro Documental de la Memoria Histórica las 300 fotos que compró a Calabuig por 12.000 euros. Cultura quiere que el resto del fondo fotográfico se conserve en el Archivo General de Alcalá de Henares y los fondos de papel en el CEME, tal y como indicaron las mismas fuentes a Público. Sin embargo, el convenio todavía está por elaborar y firmar, como asegura Rogelio Sánchez, secretario general de ASECIC. A pesar de ello, subraya la importancia patrimonial del fondo y quiere “digitalizarlo todo cuanto antes para hacerlo público”. “Lo importante es la difusión de la obra. Debe estar en un lugar acondicionado, no en una caja fuerte, como ahora. Este fondo no es nuestro, es de todos los españoles. Es un material que no se ha publicado nunca, que no lo conoce más que la familia. Zúñiga es un personaje por descubrir y no puede ser olvidado por la Historia”, explica Sánchez. Zúñiga estuvo en todas partes: del frente de Valencia al campo de concentración de Argelès “Las colecciones se salvan gracias a la sensibilidad de la gente, pero ahora necesitamos que se conserve en buenas manos, porque nosotros no tenemos recursos”, explica María Luisa Ortega, de ASECIC. “Todo está muy revuelto y desorganizado. Cada vez que abres una carpeta nueva, te encuentras con más cosas. Va a requerir unos cuantos años de investigación”, apunta.

Pero los herederos de Guillermo Zúñiga no están tan contentos. Por una parte no desean que se haga un “uso revanchista” de la memoria de su padre y, por otro lado, no están conformes con la compra que el Ministerio de Cultura realizó a Tino Calabuig de esos 300 negativos que estaban en su poder. Aseguran que Cultura no se ha reunido con ellos para enseñarles el contenido y que no saben nada de esas fotos. Calabuig habló el viernes con este periódico y dijo que “conocía muy poco a Zúñiga”, que Juan Antonio Bardem les presentó y que Zúñiga le pagó con esos negativos unos trabajos de laboratorio fotográfico que le pidió a Calabuig en su galería Redor, allá por 1975. El galerista destaca del fondo que ha vendido a Cultura las imágenes de trincheras en Madrid, por ser una rara referencia. Podría haber sido Zúñiga un fotógrafo ocasional, pero nunca amateur. Las imágenes que han llegado hasta nosotros demuestran su alto conocimiento técnico de la herramienta una Leica, sus intenciones, intereses y atenciones, con puntos de vista picados, con aproximaciones a los gestos de los personajes y la dedicación a los instantes de calma, esos que tanto desesperaban a Capa. Incluso hay una imagen en los fondos de ASECIC, llamada a ser mito, en la que un soldado republicano y otro sublevado se abrazan. No parece que Zúñiga persiguiera la foto de portada del Life. Es, como Centelles o incluso Santos Yubero, un fotógrafo desde dentro, con todas sus virtudes y sus defectos. Un objetivo omnipresente Pero la diferencia con los fotógrafos implicados en la Guerra Civil española es que Zúñiga estuvo en todas partes: de momento, se puede asegurar que visitó el frente de Valencia allí retrató a Azaña en las Cortes y el congreso de la Alianza de intelectuales antifascistas, el de Madrid, Aragón y Barcelona. Y de allí, en 1939, pasó a Francia, donde estuvo detenido en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer: “Como a tantos otros miles de españoles, en donde no tenían nada más que la playa, el cielo y el mar. Pasaron frío, hambre y miseria, lo que contribuyó a erosionar su salud con una bronquitis crónica que acarreó hasta el final de su vida. Su facilidad y habilidad manual le ayudó a sobrevivir: fotografió lo que veía en el campo de refugiados”, recordaba su hija Teresa en el homenaje que la Filmoteca Española dio, en 2009, a Guillermo Zúñiga. De allí le trasladaron al campo de concentración de Bram. Y una vez salió, pasó a formar parte de la Resistencia, como el cineasta y fotógrafo escribió: “Durante toda la segunda guerra europea yo permanecí en Francia trabajando y luchando al lado de la Francia Libre. Por esta actividad fui encarcelado y encerrado en el campo de concentración de Gurs, de donde me evadí cuando me iban a trasladar a los campos de concentración [y] de exterminio de Alemania”.

El silencio de Zúñiga se cose en estos momentos sobre el nuestro para cerrar la herida del olvido.

Murcia, 19 de Junio : 15.000 personas dicen No al Pacto del Euro . Democracia Real Ya.

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El Pacto del Euro

El 19 de abril, la Comisión de Economía y Asuntos Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo aprobó seis paquetes de medidas para “fortalecer el control presupuestario y la coordinación de políticas económicas en la zona euro”. Medidas que serán aprobadas por el propio Parlamento en este mes de junio sin prácticamente tiempo para su discusión. Algunas de estas medidas consisten en la vinculación de los salarios a la productividad, aumentar la edad de jubilación y trasvasar fondos a los planes privados de pensiones, introducir en las Constituciones de los Estados la obligatoriedad de limitar los déficits públicos, establecer un calendario para la reducción de la Deuda Pública y disciplinar a los países con desequilibrios macroeconómicos graves, incluyendo la falta de competitividad pero no el paro. Paco Álvarez nos explica el tipo de medidas que se quieren adoptar y a quienes afectarán de manera directa. Visita http://noledigasamimadrequetrabajoenbolsa.blogspot.com

Dos cartas a las indignadas plazas del mundo…y mensajes desde el Agora de la Glorieta de Murcia. Democracia Real Ya

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Para el análisis :
Dos cartas a las personas que indignadas se reúnen en las Plazas del Mundo : 
de una demócrata anónima de la @acampadaalbacete :

Estimadas e indignadas plazas del mundo:
Soy parte de esto. Desde el breve escepticismo inicial, he sentido el sinfín de emociones que seguro todos reconocéis. La ilusión sustituyó a la duda cuando descubrimos a tantos miles de semejantes clamando democracia, y el orgullo sustituyó al miedo, y por fin una esperanza sana y legítima nos devolvió el objeto perdido: las cosas se pueden cambiar. Es de esa esperanza de la que hay que aferrarse ahora. El cuerpo nos dice que esto es distinto, nos pide que confiemos, pero también nos alerta;tal vez no haya más oportunidades, pues desde tan arriba uno no se sobrepone con facilidad a la caída.Esta carta es el intento de estar en todas partes a la vez, expresando la opinión donde sabemos que podemos hacerlo, en las plazas conquistadas, entre los ciudadanos que, seguro, la tomarán en consideración. Porque importa.
Hace poco escribía una amiga: “No nos temen porque saben que pensamos, y que, en consecuencia, todos tenemos opiniones diferentes”. Es cierto. Esto es un camino de no retorno, y solo parecen existir dos opciones: o el inacabable abanico de personalidades y opiniones acaba con nosotros, o consigue hacernos más fuertes,creando una unión, una base de pensamiento en la que todos coincidamos, y podamos reivindicar orgullosos. No permitamos a esos cínicos tener la razón.Estamos ahora tomando conciencia del poder del ciudadano que expresa sus ideas en el espacio público, que es nuestro, que siempre lo ha sido, pero que hasta hace poco lo habíamos olvidado. Somos los hijos de la democracia, esa de la que tanto nos han hablado, la del gobierno del pueblo; y estamos profundamente hartos de estar hartos. Sabemos del gran beneficio mutuo que puede conllevar el diálogo entre opiniones distintas, y aquí estamos, mostrándonos, sintiendo el placer de encontrar losargumentos de otros y también los nuestros propios. Entre nosotros, generaciones diferentes, pensamientos diferentes, colectivos diferentes, con, al menos, una cosa en común: Queremos una democracia palpable y real; y la manera de conseguirlo pasa por rescatar un
consenso de mínimos.  Necesitamos reivindicar el cambio que el máximo número de personaspueda sentir, en esencia, justo, legítimo y necesario.
Termino, por tanto, pidiendo que dejemos a un lado por un momento la exposición de nuestras variadas personalidades, y, en lugar de ello, expongamos a la sociedad nuestro plan de propuestas, elaborado con las ideas que defendemos los que estamos en las plazas, pero que consideramos que pueda defender la mayoría de lagente. Yo quiero lanzar únicamente dos:
La reforma de la Ley Electoral, aboliendo la ley D’Hondt, y la exigencia de listas abiertas
en las elecciones. Estas son las únicas indispensables para poder alcanzar, en un futuro, todas las demás propuestas.Consenso de mínimos como estandarte, como principal objetivo factible y como instrumento para que los castillos construidos en las plazas no se caigan desde el aire.
No hagamos mucho para pocos, sino poco para muchos.
Se despide, una demócrata anónima desde la @acampadaalbacete @democraciarealya
y
de Viçenc Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España)

CARTA A LAS PERSONAS QUE SE ESTÁN REUNIENDO EN LAS PLAZAS DE LAS CIUDADES Y PUEBLOS DE ESPAÑA PARA HACER UNA REFLEXIÓN COLECTIVA SOBRE LA DEMOCRACIA EXISTENTE EN NUESTRO PAÍS

Por Viçenc Navarro

En primer lugar agradezco las múltiples invitaciones que he recibido en los últimos días para participar en esta reflexión tan importante que estáis haciendo sobre políticas públicas alternativas a las políticas públicas que se están imponiendo a nuestra ciudadanía y sobre el proceso de cómo desarrollarlas. Esta última parte lleva inevitablemente al tema central de vuestra reflexión, es decir, a la necesaria y urgente democratización de las instituciones representativas que tenemos en nuestro país.

La edad no me permite atender a todas las invitaciones recibidas. Pero os envío estas notas escritas con rapidez, con la esperanza de que os lleguen y que os sean de utilidad si no ahora más adelante. Las pienso presentar en la Plaza Catalunya, aquí en Barcelona.

Debo comenzarlas con una nota de agradecimiento por lo que estáis haciendo. En este momento histórico sois descendientes de los millones de españoles que han luchado para tener democracia en este país. Y me estoy refiriendo concretamente a la generación de mis padres que lucharon y perdieron la guerra frente al fascismo. A los españoles de mi generación que luchamos contra la dictadura en los años cincuenta y sesenta en condiciones dificilísimas. Y a los que salieron también a la calle en los años setenta con movilizaciones populares que forzaron el fin de la dictadura. Aún cuando el dictador murió en la cama, la dictadura murió en la calle. Nunca deberíamos olvidar que estas movilizaciones forzaron el fin de la dictadura. La democracia no la trajo el Rey, sino la movilización de las clases populares y muy en especial de las clases trabajadoras de los distintos pueblos y naciones que constituyen España. Esto, perdonad que insista tanto en ello, no hay que olvidarlo nunca, pues ha existido y continúa existiendo un proyecto político exitoso de reescribir la historia y hacer olvidar a la juventud que la limitada democracia que tenemos no fue otorgada sino ganada por las movilizaciones populares que vosotros ahora continuáis.

Pero las fuerzas conservadoras controlaban y continúan controlando los aparatos del estado. Su dominio del proceso de Transición es responsable de las enormes limitaciones de nuestra democracia. De ahí que yo os agradezca en nombre de aquellas pasadas generaciones que vosotros continuéis esta lucha que otros iniciaron. Es necesario que las enormes barreras y obstáculos que limitan y ahogan a la democracia española desaparezcan y se permita así su desarrollo real.

De ahí la frivolidad (que a base de repetirse en los medios se ha convertido en un mero estereotipo) de que se os defina -como hacen gran número de medios de información– como antisistema. El que a un movimiento a favor de extender la democracia, se le defina como antisistema, dice mucho de la cultura escasamente democrática que se reproduce en tales medios, medios por cierto, que se caracterizan por su escasísima diversidad ideológica. Si vosotros sois antisistema, ello querrá decir que admiten explícitamente que no se consideran demócratas.

Vosotros sois los continuadores de la lucha de nuestros antepasados

Como muy bien habéis dicho en vuestros papeles, la democracia no es solo votar cada cuatro años. La democracia representativa debe basarse en un sistema electoral en el que el peso de cada ciudadano debe tener el mismo poder en elegir a sus representantes e influenciar sus políticas. Y ello no está ocurriendo en España. Y no está ocurriendo porque tal sistema electoral se diseñó durante la inmodélica Transición para discriminar a aquellas fuerzas políticas que lideraron la resistencia antifascista. Perjudicó a las izquierdas y sobre todo a los antecesores de IU, lo cual ha debilitado enormemente a todas las izquierdas. Estamos muy lejos de tener una democracia representativa basada en el principio de que el voto de cada ciudadano sea igual. Tenemos un sistema muy poco  representativo. No puede ser que la tercera fuerza política del país tenga sólo dos representantes en las Cortes Españolas. Esto, repito, debilita a todas las izquierdas.

Pero, dentro de la democracia representativa, hay que democratizar sus propios instrumentos, incluyendo a los partidos, que son –la mayoría- aparatos que se resisten a ello. Y esta situación perjudica enormemente a los partidos de izquierda y muy en particular a los partidos gobernantes a los cuales se les ves como meros partidos de profesionales del poder. Las bases de los partidos de izquierda tienen mayores exigencias éticas que las bases de los partidos de derechas. De ahí que los defectos existentes en los partidos de izquierda sean incluso más censurables, pues entra en conflicto con el sentir ético y democrático de aquellos que intentan representar.

Pero, como habéis muy bien señalado en vuestros documentos, la democracia es mucho más que la democracia representativa. Es también la democracia directa que puede tomar muchas formas, desde referéndums a formas asamblearias, cuyas expresiones de democracia son muy limitadas, casi inexistentes en España. Esta es la forma de democracia al que el establishment político se opone más. Y es ahí donde os aplaudo por haber enfatizado esta dimensión.

Pero permitidme que añada una nota que es fundamental y que define si un sistema es o no democrático y que os invite a que lo pongáis en el centro de vuestras exigencias democráticas y me  refiero a los medios de información. Una democracia no existe sin unos medios de información plurales, con clara diversidad ideológica que permitan y faciliten que cada ideología democrática tenga igual posibilidad de acceso a la población. Sin que ello exista, no hay democracia o la democracia es sumamente limitada, como es el caso de nuestro país. La diversidad ideológica en los mayores medios de información es enormemente limitada. Apenas hay, por ejemplo, rotativos, radio o televisión de izquierdas en España. Y a los que cuestionamos la sabiduría convencional nos es muy difícil tener acceso a los mayores medios, en los cuales estamos vetados o excluidos. Yo he vivido en varios países durante mi largo exilio (Suecia, Gran Bretaña y EEUU) y en ningún país he visto tan poca diversidad como en el nuestro. Hablar de los méritos de la nacionalización de la banca, por ejemplo, es difícil, sino imposible, hacerlo en España en los mayores medios. En ningún otro país esto ocurre. De ahí que un problema grave para el desarrollo de la democracia en España sean los medios de información.

Hay muchos otros elementos a cambiar, incluyendo la financiación de los partidos, el desarrollo de las listas electorales, la separación entre partidos y gobiernos, los aparatos de decisión dentro de los parlamentos, etc. etc., etc. La lista es muy larga y conseguirlo será un proceso largo y duro que ocurrirá en bases diarias. La lucha por la democracia no se termina el año A, en el día D, a la hora H. La lucha por la democracia se produce cada día. Y en  este proceso, lo que es importante es, a veces, más que la velocidad de cambio, la orientación de este cambio. Aunque para los que tenemos cierta edad, somos impacientes pues, nos gustaría ver los cambios antes de irnos.

Y una última observación.

Nos ha costado sangre, sudor y lágrimas llegar a tener la poca democracia que tenemos. Sé que lo que voy a decir no va a gustar a algunas personas de la audiencia. Las respeto, pero espero entiendan y simpaticen con mi postura, que es la de considerar la abstención electoral como un profundo error. En esta lucha por democratizar España, abstenerse en las elecciones es tirar la toalla. Y lo que es mucho peor, facilita la victoria del adversario, un adversario que tiene un enorme poder. Es más, es ser injusto poner a todos los partidos y a todos los políticos en la misma cesta. No es lo mismo hablar críticamente del establishment político (es decir de las élites que dominan el poder político) que hablar de todos los políticos, entre los cuales hay una enorme variedad. Y muchos, muchos políticos son personas decentes y comprometidas en representar a sus ciudadanos. Criticar a todos los partidos y a todos los políticos es negar, en sí la posibilidad de democracia. Hay partidos políticos a la izquierda de las izquierdas gobernantes que están discriminados por la ley electoral, por los medios, por la estructura de poder y que no votarlos significa añadir nuestras voces a esta discriminación. E incluso más, es también importante votar a las voces del partido  gobernante PSOE, que son críticas del gobierno Zapatero (por desgracia excesivamente raras). Es importante que tal partido cambie, pues sin cambio, España está condenada a estar monopolizada por las direcciones de los partidos, que aún cuando no son iguales –uno es peor que el otro- los dos no están respondiendo a las necesidades de las clases populares. Como amigo y antecesor vuestro, os pido que votéis a las izquierdas, que son las únicas que tenemos.

Y así termino mis palabras. Naturalmente que es un honor para mí poder poner mis conocimientos a vuestro servicio. Esto es lo que intento hacer desde que volví del exilio. Ponerlo al servicio de las clases populares de nuestro país. La lucha es larga y será dura pero, no tengo ninguna duda, que con el apoyo y simpatía popular que os sostiene venceréis, porque tenéis la razón de vuestro lado y convenceréis y ello por mucho que los establishment quieran marginaros definiéndoos como “utópicos”. En realidad, ser utópico es hoy en día en España, lo único real que existe. Gracias y adelante.

Democracia Real Ya. Murcia: La Glorieta sigue siendo un Agora. 22 de Mayo 2011.

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Aportaciones para el análisis:

Una plaza llamada democracia

Autor: Luis García Montero. PÚBLICO, 22 de Mayo de 2011

Necesita adjetivos la democracia? Depende del estado de sus cimientos. La democracia es un edificio que puede sostenerse por sí mismo, sin necesidad de adjetivos que lo apuntalen. Pero cuando empieza a fallar su seguridad, las cornisas se caen y la fachada se inclina peligrosamente, resulta necesario utilizar puntos de apoyo con adjetivos como real y participativa.

La democracia se ha ido quedando hueca por dentro. Su pérdida de energía y la renuncia apática de los ciudadanos no se debe a una estabilidad repetitiva. La rutina puede celebrarse como rasgo de normalidad en una historia cansada de sermones golpistas. Pero la espesura apática de estos años no soporta la explicación última de una saludable normalidad. Hay también una lepra corrosiva en los cimientos y en la vida de la comunidad. La brecha abierta entre la política de palacio y los problemas de la calle es la consecuencia de una perversión de la democracia. El olvido de lo que significa la representación cívica, el óxido de los aparatos partidistas, la connivencia con los poderes económicos y mediáticos, las tentaciones de corrupción establecidas como norma financiera de existencia, la falta de definición territorial del Estado, una politización de la justicia que obliga a la judicialización de la política, una ley electoral manipuladora que santifica el bipartidismo como sociedad de insultos mutuos y una demagogia cotidiana irresistible, han extendido la lepra. El acceso individual a la carrera política acabó entendiéndose como el sometimiento a una jerarquía de ambiciosas humillaciones. Los principios y los compromisos que habían caracterizado la cultura de resistencia contra la dictadura, fueron diluyéndose poco a poco en el deseo de ocupar un cargo y viajar en coche oficial desde los 25 años.

La brecha entre la política de palacio y los problemas de la calle es una perversión de la democracia

La mitología de la santa Transición española se ha ido alejando cada vez más de la realidad. Los padres de la patria defienden con mucho empeño su trabajo intachable en 1975. Más que para justificar las decisiones antiguas, muchas de ellas merecedoras de respeto por las dificultades de la época, la mitología de la Transición se ha querido utilizar en los últimos años para evitar los cambios constitucionales que exige la nueva realidad. Los viejos mandarines de la dictadura, momificados como restos de una época pasada, estaban muy fuera de lugar en el tardofranquismo. Un proceso parecido de momificación ha ocurrido con los símbolos y los representantes de la Transición, incapaces de entender la realidad de hoy. Cuando hablan del rey, los partidos, la memoria histórica o la democracia, se parecen a Matías Prats cantando por la radio un gol de posguerra en blanco y negro. Es un problema generacional. Pero es algo más. Al concebir la Transición como un modelo perfecto y un reino de procesos concluidos, facilitaron una versión española del final de la historia y del agotamiento de la política, convertida en simple ejercicio formal. El país confundió así su evolución con un mundo hedonista, lleno de modelos, pasarelas y personajes de telebasura. Ese era el papel reservado a los jóvenes. Y contra ese papel, empujada por una realidad muy poco amable, otra juventud se ha levantado exigiendo democracia real, es decir, una política relacionada con su presente y sus ilusiones.

Es una buena noticia que esto haya sucedido en época electoral y como una exigencia de dignificación democrática. Volvemos a la alegría de las primeras elecciones y a la reivindicación de los partidos como factor esencial de la democracia. ¿Pero qué partidos y qué democracia? La energía cívica de las plazas señala en una dirección. A mí no me preocupa la reconducción inmediata de este acontecimiento. Se equivocarán otra vez los partidos de izquierdas si quieren apropiarse con sus viejas estructuras de estos jóvenes, educados ya se nos había olvidado en democracia. Sería mejor que aprendiesen su lección y se la aplicaran por dentro para cimentar de nuevo sus edificios. No le podemos pedir al sistema lo que somos incapaces de cumplir en nuestra plaza. Los jóvenes no sólo han pretendido tomar las plazas. Han querido construir sus plazas, ordenar los espacios de forma democrática. Ellos avisan: quien no los deje soñar estará condenado a no dormir.

Texto íntegro del voto particular del juez Varela contra la decisión de la Junta Electoral

El voto particular lo firma Luciano Varela Castro, magistrado del Tribunal Supremo y miembro de la Junta Electoral Central. Me encanta especialmente el final: “(…) la pretensión de criminalizar, por ese solo hecho, a todos los que, participando en aquellas, enriquecen el debate político”. Tal cual.

Emito este voto particular desde el mayor de los respetos a mis compañeros de la Junta Electoral Central, pero también desde la más profunda de las discrepancias.

Hemos sido emplazados por la Abogacía del Estado a establecer un criterio que, según su expresión “permita actuar, de acuerdo con sus instrucciones, a las Autoridades Públicas”,.y por la Junta Electoral Provincial de Salamanca, que nos solicita “directrices a tener en cuenta para la concesión de autorización” respecto a una previa solicitud, amparada por el artículo 8 de la LO 9/1983 reguladora del derecho de reunión.

Ambas interpelaciones indican que se han producido resoluciones diferentes por diversas Juntas Electorales Provinciales, denegando unas la autorización, por diversos motivos, dándose otras por enteradas y, finalmente, alguna (JEP de Valencia), considerando que ninguna competencia tenía al respecto.

Comparto con mis compañeros que la JEC es competente para “unificar los criterios de las Juntas Electorales Provinciales” y que la competencia en relación a la celebración de manifestaciones en periodo electoral es de la Autoridad Gubernativa “salvo en el caso de los actos de campaña electoral”.

Pero precisamente la primera cuestión que debíamos resolver, para dar la exigible respuesta que reclama la Abogacía del Estado, al comunicarnos lo resuelto por la JEP de Valencia, es si “las concentraciones y reuniones a las que se refieren las consultas elevadas a esta Junta” (JEC), merecen la calificación jurídica de actos de campaña electoral.

Mi discrepancia con la mayoría deriva de que no se da una respuesta expresa a tal cuestión, con la consecuencia de omitir la obligada motivación. Y resulta cuestionable la equiparación y consideración –implícita en el acuerdo de la mayoría- de tales concentraciones con actos de campaña, dado el concepto legal de ésta (artículo. 50.4 de la LOREG) que requiere que el sujeto activo lo sean, precisa y exclusivamente, los candidatos, partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones y que los lleven a cabo con el fin específico de la captación de sufragios. Y no los ciudadanos libres que no protagonizan el procedimiento electoral.

Mi discrepancia deriva de esa falta de respuesta expresa a la petición de la Abogacía del Estado que, al indicar que una JEP resolvió de manera diversa a otras, requería uniformidad de criterio sobre cual sea la Administración competente para establecer las eventuales consecuencias jurídicas de la notificación del ejercicio del derecho de reunión a que se refiere el artículo 10 de la LO 9/1983. Es decir, para la eventual no autorización o modulación de la forma de ejercitar el derecho de reunión en un caso concreto

En segundo lugar, estimo que la declaración de que las reuniones y concentraciones a las que se refieren las consultas elevadas a la Junta (Electoral Central) no podrán celebrarse desde las cero horas del sábado 21 de mayo hasta las 24 horas del domingo 22 de mayo de 2011 “las concentraciones y reuniones a las que se refieren las consultas elevadas a esta Junta se aparta de las pautas a las que remite la constante doctrina del Tribunal Constitucional y caracterizan nuestra sociedad democrática.

Del examen de los escritos presentados en las Delegaciones del Gobierno de Valencia, Madrid y Salamanca, se deriva que los que los presentaron anuncian la pretensión de convalidar “un pacífico y espontáneo ejercicio del derecho de reunión” que tiene por objeto principal “hacer una llamada al ejercicio del voto responsable”

De tales antecedentes, únicos de los que la JEC tiene exacta comunicación y, por ello, única premisa lícitamente admisible de su conclusión, no puede derivarse la consideración de que aquellas concentraciones constituyan un acto de propaganda propio de campaña electoral en el sentido con el que la LOREG define dicho concepto.

La invocación, que hace el acuerdo de la mayoría, de la prohibición legal de actos coactivos contra la libertad del elector o de la petición de voto a favor de determinadas candidaturas o de su negación a otras, implica una previsión de hechos futuros que, además de no venir apoyada en dato objetivo alguno son, cuando menos, de aventurado pronóstico y que, por ello, no pueden justificar por sí solos una negación tan grave del ejercicio de un derecho fundamental.

Precisamente el carácter esencial de tal derecho para la consideración de la articulación política de una sociedad como realmente democrática, obliga a los poderes públicos a no ampararse en la “lábil línea divisoria entre los mensajes amenazantes y los que no lo son” pues es a los ciudadanos a los que compete el poder político de decidir cuales mensajes quieren recibir y qué valor quieren dar a cada uno de ellos “sin tutelas de ningún género” (STC 136/1999 fj 16)

El artículo 21.2 de la Constitución solamente legitima una causa de prohibición: cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes. La protección del orden público es de competencia excluyente de la autoridad gubernativa. Incluso durante el periodo electoral (Artículo 54.2 de la LOREG)

La prohibición legal de realizar actos de propaganda electoral, o cualquier acto de campaña electoral, durante la jornada previa a la celebración de elecciones no implica proscripción de manifestaciones con el objeto de dar lugar a debates políticos, cualquiera que sea la influencia que éstos puedan tener sobre las decisiones de los electores (STC 96/2010).

Es obvio que la exposición de ideas, de manera pública y colectiva, puede trascender a las decisiones de los electores. Pero cabe decir que, lejos de coartarlas, las enriquece porque las abastece de argumentos.

Si del debate se pasara, mediante actos concretos, a la conminación del elector, tales comportamientos, una vez individualizados, tienen específicas consecuencias jurídicas respecto de las personas a las que se les puedan imputar. Incluso de orden penal, conforme al artículo 144 de la LOREG.

La consideración de “las concentraciones y reuniones a las que se refieren las consultas elevadas a esta Junta” como actos de campaña electoral, y la prohibición de su realización en la jornada previa a la de votación, tiene como consecuencia la ilegítima limitación del ejercicio colectivo de un derecho – el de reunión- que es básico y corresponde a todo ciudadano libre en una sociedad democrática. Su injustificada limitación rompe con el principio de responsabilidad personal, que también caracteriza a las sociedades democráticas, trasladando la prohibición a quienes, al no realizar personalmente el acto prohibido, no pueden considerarse incursos en el presupuesto legal de la limitación del derecho.

Aunque es de esperar que, por sentido común, no derive en la pretensión de criminalizar, por ese solo hecho, a todos los que, participando en aquellas, enriquecen el debate político.

Luciano Varela Castro