La Glorieta se convierte en un Agora . Democracia Real, Murcia. 20/21 de Mayo 2011

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Desde el Agora de la Glorieta, tres aportaciones para el análisis:

Carmen Huete García
He estado esta mañana al mediodía. He firmado, he hablado con los acampados y con gente que pasaba por allí. Da vértigo, Matete, porque la gente lo ha captado todo perfectamente; la gente esta muy harta y quiere cambios para ya, no para dentro de 30 años. Y luego todos sin una palabra más alta que otra, sin un mal gesto, sin nada. Me siento toda rara y sorprendida de pensar que yo estuve (y estoy, claro) en el inicio de todo esto. Bueno, en realidad llevo más de media vida pero hasta ahora no veía el resultado. Es como si la presa que contenía todos los sentimientos de frustración, de desencanto, se le hubiese abierto una pequeñísima fisura y de repente ¡halaaaaaaaaaaaaa!, se desmorona toda la presa y toda la gran masa de agua fluye y lo inunda todo. Me gustaría ir esta tarde, pero una tiene la edad de sus articulaciones… y las mías están un pelín sobrecargadas.😦😦

Ordenar los acontecimientos y tratar de analizar lo acontecido me supone un ejercicio de esfuerzo revolucionario, pero tan necesario como respirar, pues es necesario imponer reflexión a tanto acontecimiento. Hace unos dos meses unas 200 personas trabajábamos en la Región, imagino que unos 2.000 a nivel estatal para que la manifestación del día 15 de mayo fuera un éxito. Con un manifiesto y unas propuestas redactadas, consensuadas y aceptadas por todos a nivel Estado, partimos hacia esa fecha olvidando incluso profesiones o familia, con el afán ciego de quien ha estado esperando la oportunidad de disparar al sistema desde una trinchera ciudadana y no desde un hoyo partidista. Mucho trabajo, 300 euros, el silencio de la prensa convencional y el uso de las redes sociales,  la manifestación en sí fue un éxito, recuerdo los abrazos que nos dimos, las lágrimas desatadas de todos nosotros, la sensación de haber creado un espacio y actitudes nuevas.

El lunes con el desalojo de Sol se arrancó la ira pacífica, desatándose la corriente colectiva de actuación y solidaridad a la que España está acostumbrada (Prestige, 11-M, Lorca, …) y sembrando las plazas de las ciudades de una cultura asamblearia y por el cambio.

Mis dudas al leer y escuchar a los acampados sean de Glorieta o de Sol, es ¿a qué cambio aspiras?, a una reforma electoral o a una reforma de la filosofía que impera en el sistema y que antepone el capital al ser humano. Ese es el quid de la cuestión, DRY señala claramente los enemigos y solicita revoluciones personales, colectivas y del sistema, no hay democracia real sin democracia económica (“Juan Torres”).

Realmente lo que estamos viviendo estos días no es una revolución, mas bien una rebelión, pues el ámbito de la misma es escaso aún. Decía ayer que cuando en los barrios existan asambleas como las de la Glorieta entonces sí será revolución, los ecos de la misma apenas llegan a un kilómetro de las plazas ocupadas. Es un buen principio, pero que no nos adormezca el mass-media, la emoción del momento, la autocomplacencia, porque nos queda mucho por hacer, muchas conciencias que cambiar y un sistema al que este primer cañonazo sólo le ha hecho vibrar. No es la #spanishrevolution, es más bien la #spanishuprising.

Ahora nos queda ver con qué cañón y cuando le damos al sistema el segundo petardazo que haga vibrar de nuevo la estructura de esta cárcel de oro para unos y latón para otros. En eso estamos, y no es por falta ni de bronce ni de plomo, pues nos sobra. Sí tengo claras dos cosas, debe ser con un manifiesto y propuestas estatales consensuadas por todos los dinamizadores locales y el mismo día y a la misma hora.

“Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.” Manifiesto de Democracia Real ¡Ya!

Patricio Hernández Pérez

El acontecimiento

Lo que está ocurriendo en España es un verdadero acontecimiento, en el sentido que le dan algunos filósofos contemporáneos, como Alain Badiou, a este concepto. Un suceso inesperado que subvierte la hegemonía o sistema de creencias dominante y lo presenta como una construcción social a la que se le puede oponer otras que lo trasciendan amplíando el horizonte de lo posible. El pensamiento hegemónico coincide en nuestro país con la democracia ritualizada y vaciada de sentido y la aceptación de los dictados innegociables de la economía neoliberal que las élites del poder (político, económico, mediático) han impuesto sobre la sociedad haciendo una vez más verdad la vieja idea de que las ideas dominantes son siempre las de la clase dominante.

Y de pronto, irrumpe el acontecimiento. Miles de ciudadanos cuestionando el orden político y económico, la manipulación del lenguaje (”lo llaman democracia y no lo es”), el reduccionismo democrático de convocarnos una vez al cuatrienio y darnos además las cartas marcadas, la impunidad y el envilecimiento de la vida pública, la resignación aprendida y la servidumbre voluntaria de la ciudadanía.

Los grupos oligárquicos que se enseñorean del espacio colectivo, que lo creen incuestionablemente suyo y se lo reparten como tal, han quedado momentáneamente fuera de juego. Pero sólo por un momento, no lo olvidemos. La formidable coalición de intereses constituida alrededor de todos los que necesitan que nada cambie de verdad no tardará en reaccionar. Hay que temerles, son muy poderosos, se juegan mucho y no tiene escrúpulos, bien lo sabemos.

Frente a ellos hay una multitud decidida a exigir, a producir activamente cambios. Una gran cantidad de personas llenas de indignación y de determinación, lo que los dota, aún siendo una minoría muy numerosa, de una capacidad casi irresistible de transformación de la realidad. Un segmento de ciudadanos y ciudadanas de todas las edades, con un raro por inusual predominio de los jóvenes, que no aceptan reformas cosméticas, vagas promesas de arreglar sin fecha alguna cosa del estropicio generalizado en que vivimos.

Pero esta multitud es vulnerable. Su fortaleza es su diversidad, pero también puede explotarse como fuente de contradicciones. Su soberanía es su autogobierno, sus propias redes de comunicación que los emancipan del sistema mediático de información y persuasión. Pero éste intentará aislarles y deslegitimarles frente al resto de la sociedad. Ese resto inmenso intoxicado por el discurso hegemónico al que lo han hecho adicto. Las inercias de la dura realidad tal y como ha sido construida actuarán como resistencia al cambio. Será una mezcla bien medida de presión deslegitimadora y de espera en que aparezca la inevitable fatiga de la movilización permanente y que actúe como disolvente.

Este domingo oiremos repetir una y otra vez que el pueblo ha hablado y que los indignados nada representan. Se desatará la ofensiva postelectoral para acabar con la perturbación, con la amenaza de subvertir en orden de las cosas. Entonces habrá que mantener la resistencia, y defendernos con las armas a nuestro alcance: la irreductible imaginación y la ternura activa que sale espontáneamente de los concentrados, la incredulidad frente a los cuentos ya sabidos, la determinación de carácter de los que tienen bien poco que perder, y la ingenuidad inderrotable de los que ignoran el decreto que proclama que el mundo no se puede reformar.

    • jose navarro
    • 21/05/11

    Aunque no puedo estar con vosotros físicamente, estoy con vosotros, no nos rendiremos a los que no están por el bien del pueblo…..nosotros somos los que damos de comer a la clase política y todos sus allegados, ya está bien de tanto abuso……

    Democracia real….

    • Paty López
    • 21/05/11

    Magníficas imágenes, que se complementan, muy necesarias para tener una visión amplia del movimiento 15 M en Murcia.

    • M. CARMEN HUETE GARCIA
    • 21/05/11

    Si, pasado mañana empieza lo difícil.

    A partir de pasado mañana tenemos que establecer prioridades, articular un discurso político alrededor de esas prioridades, y, manteniendo la tensión, no agotar a los menos implicados, porque supongo que somos conscientes que muchas personas han llegado al albur del calentón del momento, y mantener activas a las cerca de 300.000 personas que simpatizan con Democracia Real Ya va a ser una ardua tarea.

    Tenemos que recordarnos a nosotros mismos y a todos, que pasado mañana seguirá habiendo cinco millones de parados; que casi la mitad de nuestros jóvenes no tienen trabajo y la inmensa mayoría de quienes lo tienen están subempleados; que el capitalismo internacional seguirá extendiendo sus tentáculos sobre nosotros intentando otra vuelta de tuerca (dicen que para crear empleo y que nuestra economía crezca
    ¿hay algún soplagaitas que se crea eso?).

    Será necesario mantener la presión sobre el sistema, sin aflojar ni un momento, sin aceptar meros retoques cosméticos, porque una ocasión como esta sólo se presenta una vez en la historia de un pueblo.

    Y porque no podemos fallarles. Nosotros no.

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