El México de Paul Strand en un libro

El fotógrafo estadounidense, considerado entre los mejores del mundo, realizó una serie de retratos en México, de la cual la mayor parte no se conocía. Por primera vez, esa colección se reúne en un libro que permite una imagen inigualable del país y sus personajes.
“Su estancia en México determinó su modo formal de hacer fotografía”: Katherine Ware.
Con sus imágenes, Paul Strand (1890-1976) elaboró más que un relato visual de un país en una época de gran agitación social, el creador estadunidense logró capturar “el alma de una tierra y su gente”. Durante sus recorridos por México, el artista, a quien el cineasta Sergei Eisenstein consideró uno de los mejores fotógrafos del mundo, conformó un acervo con cientos de retratos de indiscutible valor artístico e histórico, del cual, sin embargo, sólo unas cuantos pudieron ser vistos en México. La mayoría de esas imágenes habían permanecido inéditos y bajo el abrigo de la Fundación Aperture, con sede en Nueva York, encargada de la conservación del legado fotográfico de Strand.
Ahora, las imágenes que configuran la “colección mexicana” del artista estadunidense se reúnen en el libro Paul Strand en México, editado por Fundación Televisa (la cual recientemente adquirió el acervo) y Aperture. En breve, la obra se pondrá en circulación, como parte de un proyecto de difusión que incluye una magna exposición, en otoño de 2011, en el Palacio de Bellas Artes.

El libro es valioso no únicamente por incorporar el quehacer de Strand en México: 234 imágenes, de las cuales algunas fueron seleccionadas para conformar el portafolio llamado Fotografías de México y otras más, 123, permanecieron inéditas. Los retratos realizados en los periodos de 1932-1934 y 1966 ofrecen una perspectiva completa de la trayectoria del creador, a quien la escritora Susan Sontag describió como “el fotógrafo estadunidense más influyente” de su tiempo.

Además de un catálogo de archivo con los 234 negativos, que revelan a “un artista y pensador con conciencia social”, el volumen de 359 páginas se enriquece con una cronología de viaje y con documentación de la época: cartas de funcionarios y personajes de la cultura, entre ellos, David Alfaro Siqueiros y Carlos Chávez, que muestran su admiración por la labor artística de Strand.

Otro aspecto destacado de su actividad en México fue la realización de la cinefotografía de Redes, película dirigida por Emilio Gómez Muriel y Fred Zinnemann; el libro incluye un cd con la versión restaurada de la cinta.

La edición se completa con textos críticos escritos por James Krippner, también editor del volumen, Alfonso Morales Carrillo, Katherine Ware, Leo Hurwitz y Anthony Montoya.

La original mirada de Paul Strand, creadora de un retrato incomparable de México, podrá ser apreciada en toda su riqueza en las fotografías que conforman este libro.

“Un momento crucial de formación artística”

Paul Strand viajó a México en dos ocasiones, la primera de 1932 a 1934 y posteriormente realizó una visita breve en 1966. En estos dos recorridos produjo 234 negativos y 114 copias impresas. Veinte de esas imágenes las incluyó en un portafolio publicado en 1940 titulado Fotografías de México, reeditado en 1967 con el nombre de El portafolio mexicano: paisajes, aspectos arquitectónicos, efigies religiosas y retratos de mujeres, hombres y niños.

El editor James Krippner explica que su estancia en este país “constituye un momento crucial de formación y evolución artísticas. Con mucho esfuerzo, buscaba madurar una síntesis del arte y la fotografía documental, a la vez que intentaba sondear el alma del lugar o, por decirlo en sus propias palabras, crear ‘una especie de retrato de una tierra y su gente’. Esto lo llevó a definir unas pautas que después aplicaría en Nueva Inglaterra, Francia, Italia, las Islas Hébridas en Escocia, Egipto…”.

La crítica Katherine Ware, autora de uno de los textos del libro, coincide: “Su estancia en México determinó su modo formal de hacer fotografía…sirvió de catalizador para consolidar la noción de que el arte y la fotografía con mensaje social no eran excluyentes entre sí”.

Revalorar al ser humano fue uno de los aciertos de este fotógrafo documental, tal como lo explicó Susan Sontag, refiriéndose a Strand, “fotografiar a las personas es verlas como nunca se ven a sí mismas, conocerlas como nunca podrán conocerse, las convierte en objetos de los que uno puede apropiarse de forma simbólica”.

Durante años México ejerció un enorme atractivo sobre una serie de destacados fotógrafos. Edward Weston, André Cartier-Bresson o Paul Strand fueron algunos de ellos. Este libro viene a compilar ahora, de manera exhaustiva y ejemplar, la producción que Paul Strand desarrolló en dicho país en los años treinta. La edición incluye acertadamente un disco con el documental Redes, sobre las condiciones de vida de los habitantes de una aldea de pescadores. La continuada tensión entre eficacia social e investigación formal característica de las imágenes de Strand se encuentra perfectamente explicitada en este conjunto de trabajos. De su etapa mexicana destaca el interesante diálogo visual a través de una serie de retratos en paralelo, entre la imaginería religiosa y la fisonomía de una población que fotografió con especial dedicación.

México/Laura Cortés

    • Agustin G.
    • 28 de diciembre de 2010

    Matete, gracias por informarme de lo que como mexicano debería estar informado¡¡¡
    Si no tienes el libro todavía ..te lo regalo ¡¡¡¡
    Un beso
    Agustín

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