Fuerza,determinación, coraje ….

Fuerza, determinación, coraje serían los títulos de estas fotos, el corredor se movió con soltura entre toda la masa de atletas que tomaron la salida, se fue destacando, le echo ganas y fuerza para subir la cuesta de la Gran Vía y entró entre los primeros con un tiempo magnifico.

Se destacó entre los dos mil corredores que participaron en la Media Maratón Ciudad de Murcia, que se celebró el 13 de Marzo de 2011 .

No entró el primero, sus piernas no se lo hubieran permitido, pero entró con un tiempo excelente, entre los primeros, su coraje lo consiguió.

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Juan Rulfo, Sólo son imágenes

Para conmemorar los 25 años de su fallecimiento Fnac España en colaboración con la Fundación Juan Rulfo y el editorial RM ha organizado una exposición de la obra fotográfica del autor mexicano Juan Rulfo que consta de 25 imágenes extraídos del libro de reciente publicación “100 Fotografías de Juan Rulfo

vía Pirámide de Cempoala, Veracruz (c. 1950) – Sólo son imagenes – ELPAÍS.com.

Reconocido mundialmente por su obra literaria, Juan Rulfo realizó además un importante trabajo fotográfico que en los últimos años ha generado gran interés. Mucho más que una afición incidental (el legado comprende un archivo de más de seis mil negativos), las fotografías de Rulfo fueron creadas durante los mismos años en que realizaba su obra escrita, aunque son por completo independientes de ésta. Sus primeras fotos y primeros textos datan de los últimos años de la década de 1930. Publica esos cuentos y primeras imágenes en la revista América, y el artículo de José Carlos González Boixo titulado “Esteticismo y clasicismo en la fotografía de Juan Rulfo”, en el libro Tríptico para Juan Rulfo: poesía, fotografía, crítica (datos del mismo en esta página oficial de Juan Rulfo) analiza los diversos géneros fotográficos cultivados por Juan Rulfo y hace un recuento cronológico muy completo —apoyado en la información consignada en el segundo número de Los Murmullos, boletín de la Fundación Juan Rulfo— de las exposiciones que le han sido dedicadas. En el mismo Tríptico para Juan Rulfo aparece el texto de Lon Pearson “Una exposición fotográfica olvidada”, que describe las circunstancias que lo llevaron a conocer la primera exposición de Juan Rulfo, realizada en Guadalajara en 1960. Se reproducen en esta publicación, además, las 23 imágenes que la integraron, así como (de manera facsimilar) las 11 que había publicado en 1949 en América. Por último, hay en el Tríptico para Juan Rulfo un ensayo de Daniele De Luigi (“Más allá del silencio. Rulfo fotógrafo: problemas e interpretaciones”) que intenta una aproximación seria, desde el sólido conocimiento por su autor de la historia de la fotografía mundial, al análisis de la obra rulfiana.

Rulfo continuó publicando sus fotografías en diversos medios a lo largo de las décadas de 1950 y 1960, como lo muestra el artículo de Paulina Millán “La difusión inicial de la fotografía de Juan Rulfo (1949-1964)”, aparecido en el libro Nuevos indicios sobre Juan Rulfo (datos del mismo en esta página oficial de Juan Rulfo). La primera gran exposición de fotografías (100) de Rulfo tuvo lugar en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México en 1980, en el marco de un Homenaje nacional (título del catálogo de la exposición) al escritor y fotógrafo. En 1994 se hizo, en el mismo Palacio, la que lleva el título “Arquitectura de México”, que produjo un pequeño catálogo.

Con posterioridad se han realizado otras que recoge igualmente González Boixo en el artículo citado, como la inaugurada en 2001 en Barcelona, con el libro catálogo México: Juan Rulfo fotógrafo, traducido ya al italiano, francés, alemán e inglés. La selección de las imágenes fue realizada por Víctor Jiménez y Andrés Gamboa. Esta exposición se ha presentado después en México, D.F., Guadalajara, Jalisco, Sao Paulo, Porto Alegre, Milán, Madrid y, con el apoyo del Instituto Cervantes de España, en París, Toulouse, Atenas, Rabat (y otras ciudades marroquíes), Lisboa, Brasilia, Salvador de Bahía y Río de Janeiro, estando prevista su presentación en Roma a finales de 2010. En septiembre y octubre de 2010 la Universidad de los Andes de Bogotá, Colombia, y la Fundación Juan Rulfo, presentaron en la sede de esa institución universitaria en la ciudad esta misma muestra (hay información sobre esta exhibición y las actividades académicas que la acompañaron en esta misma página). El libro catálogo de la exposición se acompaña con textos de Carlos Fuentes, Víctor Jiménez (director de la Fundación Juan Rulfo), Erika Billeter, Eduardo Rivero y otros.

Un tema de particular importancia para Juan Rulfo fue el de la arquitectura de México, sobre el que tomó aproximadamente la mitad de sus fotografías, dedicándole además algunos cientos de textos, muy breves la mayoría. Es por ello que en 2002 apareció el libro Juan Rulfo, Letras e imágenes, de Editorial RM, con 116 fotografías de arquitectura de Juan Rulfo y 16 textos suyos dedicados a distintos edificios y sitios de interés arquitectónico en México.

En 2004 apareció la gran biografía de Juan Rulfo Noticias sobre Juan Rulfo, de Alberto Vital, publicada por Editorial RM con formato de un libro de arte de gran formato, amplia y espléndidamente ilustrado con 60 fotografías del escritor y fotógrafo, muchas de ellas inéditas hasta entonces. Contiene igualmente retratos de Juan Rulfo por diversos autores, así como un rico acervo gráfico familiar. Hay más información sobre este libro en esta página oficial de Juan Rulfo.

En 2010 ha aparecido el libro de gran formato 100 fotografías de Juan Rulfo, con imágenes seleccionadas por Andrew Dempsey y Daniele De Luigi, quienes consultaron la totalidad del archivo fotográfico de Juan Rullfo, compuesto por más de seis mil imágenes, antes de hacer una selección representativa del mismo. Adicionalmente escribieron textos de carácter analítico y crítico sobre la fotografía de Juan Rulfo, a los que se agregan dos del propio Juan Rulfo sobre los fotógrafos Henri Cartier-Bersson y Nacho López, y uno de Víctor Jiménez sobre la fotografía de arquitectura de Juan Rulfo. Este libro aparece simultáneamente en tres versiones, con el texto en español, inglés y portugués de Brasil.

Las investigaciones sobre la fotografía de Juan Rulfo no se interrumpen, y en este momento la mencionada investigadora Paulina Millán, de la Universidad Nacional Autónoma de México, se encuentra trabajando en aspectos poco conocidos de la actividad fotográfica desarrollada por Juan Rulfo en las décadas de 1950 y 1960, así como su difusión en esos mismos años.

Este artículo y mas información sobre Juan Rulfo, puede encontrarse en la Página de Juan Rulfo en Club Cultura.

Ras Ajdir – Escapar de Libia, de Carlos Spottorno

Escapar de Libia, es un reportaje de Carlos Spottorno que no necesita texto para explicar el drama de las personas que huyen de Libia.

El mismo Carlos Spottorno escribe sobre ello en el reportaje El Refugiado desconocido, en Fronterad, os lo recomiendo, su mirada reflejada en su escritura…

Movilización en Murcia por la creación popular de las democracias árabes

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150 personas, la mayoría jóvenes estudiantes, algunos de origen marroquí, han participado hoy día 20 de Marzo en una manifestación en Murcia que partió de la Glorieta de España y recorrió las calles hasta llegar a la Plaza de Santo Domingo donde se leyó un manifiesto.
Esta concentración responde a la convocatoria internacional de una movilización pacífica para apoyar a los pueblos árabes en su lucha por conquistar la democracia y la libertad.“la intención es que se oiga también la voz del pueblo, y no sólo la de los dirigentes “del norte”… se supone que esto también se hace en otros puntos del mundo… gota a gota…”indicaba la convocatoria que se difundió mediante la red Facebook .

La manifestación responde al llamamiento que la AMS (Asamblea de los Movimientos Sociales) realizó durante el último Foro Social celebrado en Dakar para que el día 20 de marzo se dedicara al apoyo a los pueblos árabes.El llamamiento era el siguiente:“La revolución de Túnez no solamente ha derribado un dictador sanguinario, también abrió el sendero de otro mundo libre de opresión y explotación. Uno tras otro, los pueblos árabes rompen la lógica del miedo y recuperan sus destinos en sus propias manos irrumpiendo en la escena política.Como símbolo para todos los pueblos que luchan por la libertad, la dignidad y la justicia social, es posible esperar que dicho proceso revolucionario vaya más allá del mundo árabe.Día tras día, las potencias imperialistas, al igual que las fuerzas retrógradas internas, se organizan para contrarrestar este movimiento de emancipación y retomar el control. Ellos utilizan todos los medios a su disposición para impedir que los movimientos logren obtener sus demandas o que sean profundizadas. Además, los capitalistas disponen de herramientas poderosas: controlan los bancos, los medios de comunicación y el poder económico.Frente a esta amenaza permanente y organizada, frente a este capitalismo globalizado, a los pueblos solo nos queda la opción de apoyarnos mutuamente y luchar juntos. hoy, los pueblos árabes necesitan urgentemente nuestro apoyo.”

¡ 2.000 personas abrazando San Esteban contra los recortes sociales ¡

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A las 18:00 horas  2.000 empleados y empleadas públicos han rodeado el Palacio de San Esteban, sede del Gobierno Regional, para protestar, una vez más,  contra  los recortes que ha supuesto la Ley 5/2010 de Medidas Extraordinarias. Cogidos de la mano alzando la voz con el lema “Dignidad y resistencia”, y convocados por UGT, CCOO y STERM-Intersindical, han querido con esta singular protesta llamar la atención a la ciudadanía y al Gobierno Regional sobre las nefastas consecuencias de la que está suponiendo la mayor regresión laboral de la historia de la región.

 

Locuralocuralocura, de Pedro Tzontémoc, Expofotoperiodismo y la Fotografía en la Revolución Mexicana

“De manera casi ineludible las imágenes fotoperiodísticas y/o documentales incitan alguna reflexión en torno a la creación de memoria histórica o conciencia política, la ética involucrada en las imágenes, y el sufrimiento o emociones experimentadas en su contemplación”

“Las fotografías de prensa enmarcan lo que vale la pena mirar y las opciones que tenemos para observar. En la conformación de dicha ética, participa la mirada del fotógrafo, quien invariablemente selecciona e interpreta un fragmento de realidad para ofrecernos un testimonio personal de frente al cual toma determinado posicionamiento. Mas no todo el peso recae en el fotógrafo de prensa, también se entremezclan las políticas, intereses y fines de los medios de comunicación e instituciones de los que depende su difusión y por último la elección propia del espectador, que a través de todo el desarrollo tecnológico tiene la opción de decidir que mirar o no mirar.”

Tres exposiciones proponen una reflexión sobre la memoria histórica en el Centro de la Imagen Locuralocuralocura, de Pedro Tzontémoc, Expofotoperiodismo y la Fotografía en la Revolución Mexicana De manera casi ineludible las imágenes fotoperiodísticas y/o documentales incitan alguna reflexión en torno a la creación de memoria histórica o conciencia política, la ética involucrada en las imágenes, y el sufrimiento o emociones experimentadas en su contemplación. Leer texto completo en: http://www.arteenlared.com/latinoamerica/mexico/locuraloRead More

via Centro de la Imagen

Corriendo por lo público….Media Maratón Ciudad de Murcia 2011

Un grupo de ciudadanos y ciudadanas de la Región de Murcia aficionados al atletismo y preocupados por los recortes que el gobierno regional está imponiendo al conjunto de empleadas/os públicos de la región y a los mismos servicios que éstos garantizan -entre otros el llamado “Tijeretazo”-, decidieron combinar su pasión por el atletismo con su preocupación por los servicios públicos, por lo q decidieron organizar un equipo “amateur” de atletas de medio fondo, autodenominado “Corremos por lo Público”, con el que han participado en la MEDIA MARATON CIUDAD DE MURCIA, el día 13 de Marzo de 2011.

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Stefan, de Bulgaria…..busca trabajo.

¿ Me puedes hacer una foto? Claro, sin problemas….

Así conocí a Stefan, de Bulgaria, que vino a España a trabajar, a mejorar su vida y la de los suyos. Tiene familia, dos hijos y una esposa. Una de las hijas, de tres años, estaba enferma cuando hablé con él, y necesitaba antibióticos. Tenía la receta y esperaba acabar su jornada pidiendo limosna en la puerta de Cáritas, en la Plaza del Cardenal Belluga, para ir a comprarla. Viven en el Barrio de Santa Eulalia, en el centro de Murcia, en una casa que comparten con otra familia.

Stefan, trabajó cuidando ganado en Alcantarilla, sin contrato, como muchos; lo dejaron en la calle sin pagarle el sueldo de varios meses y ahora ocupa “un puesto” en la Plaza de Belluga..

No es la aspiración de Stefan quedarse para siempre en ese puesto, quiere que sus hijos salgan adelante, como todos nosotros, como cualquiera, y por eso me pidió que junto con su foto pusiera su teléfono : 699039803.

Stefan busca trabajo. Sabe que es complicado, pero lo intenta y por esa razón me pidió la foto, publícala, donde sea…y aquí está.

Si sabeís de algo, lo que sea…..llamarlo. También lo podeís encontrar en su “puesto” …todos los días..

Violencia & fotografía. Publicar o no, he ahí el dilema »

Violencia & fotografía. Publicar o no, he ahí el dilema » Cuartoscuro. México.

Violencia & fotografía. Publicar o no, he ahí el dilema

Carlos María Meza y Anasella Acosta

© Saúl López/CUARTOSCURO.COM 

© Saúl López/CUARTOSCURO.COM

El incremento del número de ejecuciones y muertes violentas en los años recientes —en su mayoría adjudicadas al crimen organizado— se ha traducido, en los ámbitos informativo y artístico, en la proliferación y circulación abundante de imágenes que dan cuenta de esos hechos.

Algunos políticos, intelectuales y periodistas han expresado “preocupación” ante la publicación de este tipo de imágenes, quizá incluso con más ahínco que su exigencia por desentrañar lo que originó el crimen organizado, el cuestionamiento a la efectividad de las políticas para su combate y la mezcla de intereses en mostrar públicamente las ejecuciones.

Cuartoscuro considera urgente reflexionar en el porqué publicamos este tipo de imágenes, antes que dictaminar o exigir su no publicación o una regulación al ejercicio periodístico que de por sí enfrenta ya muchos obstáculos, incluso la propia persecución y muerte.

Pensar implica forzosamente poner en juego las ideas, no de uno sino de varios actores: los que hacen, los que observan, los que están a favor y/o contra, o bien señalan los matices.

Por ello, decidimos incitar una breve reflexión haciendo una pregunta a varios personajes involucrados en este hacer: “¿Por qué sí o no, publicar las imágenes en torno a la violencia que vive actualmente el país?”

Agradecemos la disposición de quienes contestaron, y con el afán de brindar armas (las del pensamiento) para delinear las posturas que se tomen en torno a este tema compartimos las respuestas.

Fernando Villa del Ángel

(Editor de fotografía del periódico El Economista)

No, no se deben publicar las fotos de violencia explícita porque es ofrecer una ventana al crimen. No es lo mismo publicar fotografías sobre tragedias como una explosión, un derrumbe o un ataque terrorista que imágenes sobre la violencia, me parece algo como gratuito. No hay necesidad de publicar fotografías de violencia explícita porque a ese tipo de hechos se le puede dedicar espacio en una nota con palabras.

Ulises Castellanos

(Fotoperiodista)

Hay dos corrientes. Una apoya la idea de publicar todas las fotografías violentas porque sólo sacando a la luz esa situación es como vamos a exponerlos y acabar con esa impunidad. Otra corriente, dice que no hay que publicar nada porque se está siguiendo el juego a los grupos criminales para infundir miedo a la sociedad o para transmitir mensajes, y si las fotos no aportan información adicional no deben publicarse. Me parece que al final el lector tiene la opción de comprar unos u otros periódicos. Los fotógrafos tenemos la responsabilidad de fotografiar siempre y ser fieles al testimonio de lo que nos toca ver, sea narcotráfico, ejecuciones, etcétera. Es urgente que México reflexione sobre la violencia, la imagen de la violencia y el narcotráfico.

Fernando Brito

(Editor de fotografía del periódico El Debate de Sinaloa)

Como medio no puedes dejar de publicar lo que está sucediendo en la ciudad o en el país. No podemos hacernos los ciegos. La violencia es ya tan común que no necesita estar en portada todos los días. A final de cuentas es noticia y esto sigue sucediendo. Cada medio tendrá su línea editorial, unos serán más violentos y otros más suaves pero a final de cuentas es la misma noticia: los muertos. Estamos hablando ya de otros niveles de violencia, un aumento estratosférico en las ejecuciones.

Paco Ignacio Taibo II

(Escritor)

Yo no diría que no deben publicarse, el problema es cómo se publican. Cuando lo que quieres es impactar a la opinión publica para mostrarle que hay cosas que están sucediendo y que no puedes cerrar los ojos frente a ellas, a mí me parece legítimo publicar las imágenes. Cuando se reitera una y otra vez y lo único que se trata de hacer es mostrar el cuerpo descuartizado, la cabeza cortada, el niño muerto, etc., etc., se está apelando a la mentalidad morbosa de la ciudadanía y de esa manera moralmente no surte el mismo efecto sino que es contrario.

Pablo Ortiz Monasterio

(Editor de Fotografía)

Me parece que la pregunta no está del todo bien formulada, no es por qué sí o por qué no, sino en qué contexto. Sin duda alguna sí existe violencia en el país, a mí me parece que hay que informar al respecto, pero no nada más publicar una foto escandalosa de una cabeza rodando sino darle un contexto, meterla dentro de un texto y un conjunto de imágenes que permitan al espectador comprender cabalmente el problema. La posición de “como le estamos haciendo el juego a un grupo de narcos que ven en eso una ganancia, entonces no lo publicamos”, me parece incorrecta. Es ahí donde el fotógrafo, el editor, no nada más registra sino también tiene una opinión y una visión. Me inclino fuertemente a que el fotógrafo no nada más registre, sino ordene y organice los materiales para explicar, para dar cuenta de un fenómeno complejo y no nada más “ah, pues ahí está la cámara, ta-ta-ta-ta, toma, toma, toma, toma fotos”. Estoy porque las cosas se digan y articulemos de una manera que no pueda hacerle el juego ni a los malos ni a los buenos.

Moisés Pablo

(Editor de la Agencia de Fotografía Cuartoscuro)

Sí se deben publicar porque las imágenes hablan de la realidad que vive el país y la tarea del periodismo es la denuncia, el análisis, la crítica. Las imágenes violentas siempre se han publicado, parece que hoy se señala más porque incumbe directamente al gobierno por esta guerra que empezó y que no se sabe cuándo va a terminar, y donde los muertos no siempre son malos, sino niños, estudiantes, amas de casa. Se está tratando de disimular desde una trinchera de ciertos grupos de periodistas para quienes pareciera que, ahora resulta, todas esas imágenes molestan.

Ernesto Villanueva

(Miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, especialista en temas sobre libertad de expresión)

Estoy convencido que la libertad de expresión reclama la difusión de imágenes violentas. No se puede tapar el sol con un dedo. No obstante, también existe el derecho a la vida privada y una vertiente de éste conocido como derecho a la propia imagen. La armonización entre el derecho a saber de la gente y el derecho a la propia imagen reclama que un fotoperiodista publique las fotos que retratan la violencia, pero evite la reproducción de las imágenes que reproduzcan los rasgos de identidad de las personas que ahí aparecen. Así, se mantiene la libertad de informar y al mismo tiempo el derecho de la persona a su propia imagen. La solución no es todo o nada, sino que la sociedad necesita saber lo que pasa, pero no le añade nada la imagen reconocible de la persona en la fotografía y sí con ello se protege el derecho a la vida privada.

Nacho Ruiz

(Fotoperiodista de Ciudad Juárez, Chihuahua)

Nosotros estamos en medio de los narcos y de la autoridad pero no por ello se va a dejar de informar, la realidad es ésta y no tiene por qué ocultarse. Yo estoy informando lo que sucede, es al gobierno federal al que le toca poner un alto a la situación de violencia, porque aquí en Juárez no se ha arreglado nada. Cuando tomas las fotos no lo haces con morbo sino con la intención de cubrir toda la escena y los detalles.

Eduardo R. Huchim

(Escritor y periodista)

Creo que lo que debe regir para decidir la publicación o no de una fotografía “dura” vinculada con la violencia no es lo sangriento o su “dureza”, sino esencialmente su interés periodístico. Ejemplifico con la foto del capo bañado en billetes. Por supuesto que es ofensivo para el caído y sus familiares una foto así, pero también denuncia que hubo alguien o un grupo que fue capaz de hacerlo. Esto merece denunciarse gráficamente y además tiene interés periodístico por lo insólito. Frente a lo noticioso(que es la expresión del derecho a saber), por lo general, todo debe supeditarse.

Leovigildo González

(Fotoperiodista en Michoacán)

En temas de violencia siempre hay un factor humano, una expresión que te permite graficar el hecho violento sin mostrar sangre. En lo personal y por cuestiones éticas trato de mantener un equilibrio, a veces por simple respeto a familiares de la víctima. Eso de no publicar las imágenes crearía más desinformación porque son de interés social, debería de haber algún lineamiento ético, pero no dejarse de publicar. Debe haber ética, sobre todo.

Crisanto Rodríguez

(Editor de fotografía de El Universal)

No es que no se deban publicar, hay una ética profesional para no publicarlas en portada. Muchas veces hay que publicarlas en interiores y con mucho cuidado de no ser muy flagrante. No se puede publicar así a destajo cualquier fotografía que uno se encuentra, los descabezados o fotos muy fuertes, no todas son publicables. Hay que cuidar mucho la imagen en los medios.

Iván Stephens

(Fotógrafo de la Agencia Cuartoscuro)

Sí se deben publicar porque es algo que está sucediendo y no nos debemos autocensurar ante situaciones que está viviendo el país. La labor es informar, no hacer de mensajero, es decir, una cosa es publicar las imágenes violentas de lo que está sucediendo y otra es publicar fotografías con todo y los narco-mensajes. Sin importar qué tan violentas sean las imágenes son fotografías que quizás en diez años serán documentos históricos, un registro que dé cuenta de los niveles de violencia que se alcanzaron en el país. Hoy no sabríamos de los cristeros colgados si en su momento no se hubieran publicado sus fotografías; no porque fueran escenas violentas se dejaron de lado.

Martín Salas

(Editor de fotografía del periódico Milenio Diario)

No puede haber un sí o un no rotundos. Cada evento tiene sus características particulares y dependiendo de éstas es que en el día a día se decide publicar o no las fotografías relacionadas con la violencia en nuestro país.

Alejandro Sánchez Camacho

(Asambleísta impulsor de una iniciativa para regular la publicación de “fotografías violentas” en México)

Creemos que no deben publicarse. Por un lado hay un impacto psicológico considerable, no sólo en las familias de los afectados sino también en el conjunto social. Es por eso que debería de encontrarse alguna forma de equilibrio donde se garantice la libertad de expresión pero también se salvaguarde esos elementos de carácter personal o familiar. Se tiene que garantizar el derecho a la libertad de expresión y el derecho a estar bien informado, pero se tiene que cuidar, tener equilibrio en no llegar a imágenes extremas que no cubren solamente el asunto de informar, sino que ya genera (reitero) impactos psicológicos y sociales negativos. Debe haber primero una etapa como de transición donde haya un código de comunicación entre los informadores; y segundo, que se pudiera regular estas imágenes. Pero es importante subrayar que de ninguna manera se debe limitar la libertad de expresión.

Bernandino Hernández

(Fotoperiodista en Acapulco, Guerrero)

Sí tenemos que publicar porque tenemos que mostrar cómo puede uno terminar portando un arma, claro que siempre cuidando la intención periodística, pero no hay preparación académica para esto porque al momento de ver una persona destazada, ejecutados, los sesos tirados, todo eso te impacta. La experiencia la vas adquiriendo con el tiempo.

Alejandro Castellanos

(Director del Centro de la Imagen)

Hay que publicar las imágenes pero cuidando mucho la forma en que se maneja la información, contextualizándola para evitar que se manejen a favor de la comercialización. Lo que menos debe suceder es generar censura o autocensura porque eso favorece a la violencia como por desgracia está sucediendo. El problema es que hay como un culto hacia la violencia, hacia ese tipo de situaciones de vida; es importante identificar en qué medida eso promueve que, expresamente, se tergiversen los valores. El problema no se ve de manera matizada, sino en términos de blanco y negro, y por desgracia quienes aprovechan esto la mayoría de las veces son los políticos, y no necesariamente los más inteligentes. Elmiedo es un factor que se utiliza, eso tiene mucho que ver con la forma en que se contextualizan las imágenes.

Luz Acevedo

(Fotoperiodista en el Distrito Federal y Estado de México)

Depende del punto de vista de donde lo veas. Yo siento que la fotografía de nota roja te muestra una realidad que de alguna forma va marcando la transformación de la mentalidad que tenemos en las grandes urbes. Los grandes periódicos han tratado de disfrazar los hechos sangrientos no publicando este tipo de imágenes, pero sí deben de existir porque este tipo de foto es la punta de lanza en la investigación. Muchas veces los investigadores dan seguimiento a los asuntos a partir de una fotografía.

Elena Ayala

(Editora de fotografía del periódico El Excélsior)

No se deben publicar. ¿Por qué no? Porque se fomenta el consumo de estas imágenes y es darle de alguna manera publicidad a la misma gente que comete el hecho. Si estamos en un país muy violento, y la violencia intrafamiliar es alta y todas esas cosas, publicar más violencia es fomentar la misma. Entonces no estoy de acuerdo en que se publiquen las fotografías de violencia. Se pueden hacer cosas en otro tono.

Claudia Hans

(Fotógrafa y psicóloga)

Más que en el sí o no, la respuesta está en el por qué y para qué. Es importante cuestionar el fin de dichas publicaciones tomando en cuenta el mensaje que queremos transmitir, hacia qué público las queremos dirigir, qué queremos lograr con eso, etcétera. El problema es que las imágenes son publicadas diariamente en exceso y la gente se ha acostumbrado a verlas con normalidad e indiferencia. La gran mayoría de las imágenes están tomadas de manera morbosa y con un fin amarillista. ¿Por qué se piensa que una imagen tiene más poder mientras más violenta sea? y ¿por qué necesitamos mostrar los detalles de una situación para transmitir un mensaje? Es importante estar comprometidos con lo que hacemos y buscar que nuestro trabajo como fotógrafos genere una reflexión y cumpla una función.

Humberto Musacchio

(Periodista)

Creo que la información se debe publicar, el límite es un asunto de buen gusto. Fuera de eso, no veo por qué no deban publicarse. El riesgo es que se banalicen los hechos, pero eso no es culpa nuestra, la obligación de los periodistas es informar. Por ejemplo, la foto de la mujer colgada en un puente en Monterrey, pues no es una foto precisamente de buen gusto, pero me parece que ilustra muy bien los extremos a que ha llegado el crimen organizado o no organizado, el crimen en general. Que al publicarlas se esté haciendo publicidad al crimen organizado es una mentira. La fotografía cumple un papel de primera importancia en la información. Recuerdo que en sus inicios, los periódicos Unomásuno y La Jornada no publicaban fotos de cadáveres (me refiero al Unomásuno de los buenos tiempos, no la porquería que anda por ahí) porque es un asunto de mal gusto, pero hoy la criminalidad se ha convertido en el principal problema político del país, y por supuesto tenemos que darle cabida a las fotografías sobre la criminalidad.

John Mraz

(Historiador)

Para publicar una imagen de violencia, estéticamente hablando, debe existir algo que cambie esa foto de simple documento macabro a una fotografía, aunque si hablamos de noticias es otra cosa. Por ejemplo, en la foto que fue censurada en la exposición Testimonios de una guerra, el ejecutado mismo está mostrando la terrible herida que tiene en la cabeza. Una foto así merece su publicación. El periodismo visual es también fotografía, tenemos que encontrar maneras de abrir los ojos de nuestro público. Si vemos la misma foto de diferentes sujetos, eso no los abre, los cierra. Es un error acostumbrar a la gente a ver eso todos los días, porque apagamos el switch. Habrá que buscar fotos que, como digo, tengan un elemento estético que pudiera comunicar la tragedia terrible que estamos viviendo.

 

Cinco fotos y una guerra, por Ramón Lobo

Robert Capa: si tu foto no es lo suficientemente buena es que no estás lo suficientemente cerca. Lo dijo el padre de la fotografía moderna de guerra, título que comparte junto a otros muchos que demandan y merecen ese mérito. Si tu texto no es lo suficientemente bueno no se lee, se pierde. Si tu texto no es lo suficientemente bueno es que no estás dentro de lo que está pasando, dentro física y emocionalmente.

Informamos, es verdad, pero también debemos conmocionar, molestar; unos con las palabras, otros con las imágenes. En Libia se han reunido los mejores fotoperiodistas y gracias a ellos disponemos de una mirada propia, independiente, alejada de las propagandas. Más allá del gran trabajo de mis compañeros en las revueltas árabes –Gorka Lejarceji, Claudi Álvarez, Uly Martín y Bernardo Pérez– quiero centrarme en el trabajo de los fotógrafos de agencia, los grandes desconocidos, los grandes silenciados, a los que no siempre se les da el crédito que merecen. Son los que más arriesgan todos los días, para que el lector tenga la foto que habla, la que explica y trasciende. He escogido cinco. Cada una narra un aspecto de la guerra, todas juntas narran la guerra entera.

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Refugiado bangadesí en Ras Ajdir, frontera tunecina. / EMILIO MORENATTI (AP).

Un hombre sentado sobre sus pertenencias. Su vida pasada y la futura envuelta en unos hatillos. Debe de hacer frío porque calza guantes y gorro de lana. Sus manos, la caída de los hombros, como si pesaran, son símbolos de una derrota, tal vez temporal. La bolsa de plástico que está en primer plano lleva escrita una leyenda que si alguna vez tuvo sentido ahora resulta un sarcasmo: win a luxury car. El hombre es un bangladesí que emigró a Libia en busca de fortuna, la fortuna de trabajar y mandar una parte de su sueldo a casa. Le pesan tanto los hombros porque su derrota es colectiva, de toda su familia. Es la derrota de sus sueños. Las tiendas de lonas azules representan la provisionalidad, que a veces dura siglos, como en el caso de los palestinos. Al fondo, hombres de pie, con las manos en los bolsillos. No sé si el campamento tiene nombre propio, pero podría llamarse Campamento Melancolía. Emilio Morenatti, fotógrafo español, tiene un estilo reconocible. Sus colores, el manejo de la luz, la emoción que transmiten sus figuras, como el hombre de la derecha que dejó de dormir; ahora, solo observa al fotógrafo intruso que les fotografía.

Mioore

Un rebelde libio dispara una granada cerca de Ras Lanuf. / JOHN MOORE (GETTY IMAGES).

El hombre que disparara ocupa el centro de la imagen. Aún mantiene sobre el hombro el lanzagranadas. Parece disecado. El humo que lo envuelve indica que el disparo se ha producido unos segundos antes de que Moore apretara el otro gatillo, el de su cámara. Tal vez es una foto que nace de una ráfaga de fotos. No es suerte, es saber estar allí, detrás de un hombre que dispara muerte y muerte puede recibir como respuesta. La figura que se adivina a la derecha equilibra y nos transmite que la guerra no es un acción solitaria. Los hombres solitarios nunca ganan las batallas. Así es el periodismo: un trabajo colectivo de gente individualista. El humo desborda el encuadre y transmite dramatismo; humo blanco, humo negro, humo gris, todas las tonalidades de la muerte. Un humo que se tose. El único color brota del suelo, es color arena, color polvo, otro de los colores de la muerte, del enterramiento.

Libia2
Ras Lanuf. / GORAN TOMASEVIC (REUTERS).

Tomasevic es un fotoperiodista que siempre está muy cerca, a veces demasiado cerca. En esta foto no hay acción; nadie dispara, nadie muere, nadie sangra. En primer plano cajas, cintas de balas, municiones que alimentan la máquina de guerra que preside la imagen. No soy experto en armas, pero parece un antiaéreo. Un hombre sentado en él aguarda la llegada del enemigo, del aviso, del ruido que antecede a la explosión. No cuenta con tecnología, con alarmas tempranas, solo tiene su instinto y su suerte. Aparecen seis figuras, cuatro a la derecha y dos a la izquierda. Ninguno parece tenso, ninguno vigila. Los vehículos aparcados proyectan una imagen poco profesional, como si matar o vivir fuese un trabajo de fin de semana, de excursionistas. Así era en Mostar y la Herzegovina en los años noventa: los fascistas croatas iban a matar turcos cada domingo. La fotografía transmite una cierta desolación, soledad. El hombre del antiaéreo está solo, como lo están los rebeldes que enfrentan a Muamar el Gadafi. Solo cuentan con palabras. Palabras de apoyo frente a aviones que matan.

MUERO
Dos manos, la que no pudo hacer nada y la de quien murió. / TARA TODRAS-WHITEHIL (ASOCIATED PRESS).

Fotografiar la muerte, ver la muerte, resulta inquietante. Al reportero que escribe no le protege la palabra, queda expuesto al dolor, al miedo, al vacío; al fotógrafo le protege la lente, que sirve de muro, de defensa. A veces lo fotografiado se duplica en el cerebro y queda instalado allí para siempre. Fotografiar la muerte representa una desafío ético. ¿Una buena foto embellece el horror? El límite moral siempre es el respeto a quien se fotografía. Tara es de las mejores, de las honestas. En esta foto solo aparecen dos manos. La de un médico libio que sostiene y la de un hombre que murió en la batalla cerca de Ras Lanouf. No hay rostros ni muecas de muerte: ojos cristalinos, boca entreabierta, dientes manchados de sangre. Solo manos tranquilas que transmiten paz, respeto. La mano del médico se protege con un guante de goma, es el uniforme, su barrera contra el horror, su muro interior.

LIBIAOPO

La bandera de la revuelta. / ASMAA WAGUIH (REUTERS).

Otra foto de soledad. En esta no hay antiaéros ni coches para guerrear un poco y seguir el camino; solo ve a un hombre de rodillas con los brazos abiertos y una bandera al viento. Es también una imagen de desamparo, de olvido. Parece que hace señales a los que le abandonaron. Quizá sea otra forma de enfrentarse a los aviones de Muamar el Gadafi: sin armas, sin balas sin cajas con cintas de balas, solo con una bandera tricolor y la dignidad. También es la imagen de una persona que busca el socorro divino. Un hombre solo ante todos los dioses. Las nubes son blancas, casi grises, pero no son aún nubes de lluvia, de tormenta. Los dioses se aparecen bibilicamente entre rayos y centellas. La espera de Dios es la espera a Godot. Este hombre deberá ponerse en pie por sus medios y caminar. Esta foto de Asmaa Wahuihtiene movimiento aunque la protagonice un hombre quieto, casi estatua de asfalto, como un guijarro. Un hombre quieto que no vuela.

http://blogs.elpais.com/aguas-internacionales/2011/03/cinco-fotos-y-una-guerra.html