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Juan Rulfo, Sólo son imágenes

Para conmemorar los 25 años de su fallecimiento Fnac España en colaboración con la Fundación Juan Rulfo y el editorial RM ha organizado una exposición de la obra fotográfica del autor mexicano Juan Rulfo que consta de 25 imágenes extraídos del libro de reciente publicación “100 Fotografías de Juan Rulfo

vía Pirámide de Cempoala, Veracruz (c. 1950) – Sólo son imagenes – ELPAÍS.com.

Reconocido mundialmente por su obra literaria, Juan Rulfo realizó además un importante trabajo fotográfico que en los últimos años ha generado gran interés. Mucho más que una afición incidental (el legado comprende un archivo de más de seis mil negativos), las fotografías de Rulfo fueron creadas durante los mismos años en que realizaba su obra escrita, aunque son por completo independientes de ésta. Sus primeras fotos y primeros textos datan de los últimos años de la década de 1930. Publica esos cuentos y primeras imágenes en la revista América, y el artículo de José Carlos González Boixo titulado “Esteticismo y clasicismo en la fotografía de Juan Rulfo”, en el libro Tríptico para Juan Rulfo: poesía, fotografía, crítica (datos del mismo en esta página oficial de Juan Rulfo) analiza los diversos géneros fotográficos cultivados por Juan Rulfo y hace un recuento cronológico muy completo —apoyado en la información consignada en el segundo número de Los Murmullos, boletín de la Fundación Juan Rulfo— de las exposiciones que le han sido dedicadas. En el mismo Tríptico para Juan Rulfo aparece el texto de Lon Pearson “Una exposición fotográfica olvidada”, que describe las circunstancias que lo llevaron a conocer la primera exposición de Juan Rulfo, realizada en Guadalajara en 1960. Se reproducen en esta publicación, además, las 23 imágenes que la integraron, así como (de manera facsimilar) las 11 que había publicado en 1949 en América. Por último, hay en el Tríptico para Juan Rulfo un ensayo de Daniele De Luigi (“Más allá del silencio. Rulfo fotógrafo: problemas e interpretaciones”) que intenta una aproximación seria, desde el sólido conocimiento por su autor de la historia de la fotografía mundial, al análisis de la obra rulfiana.

Rulfo continuó publicando sus fotografías en diversos medios a lo largo de las décadas de 1950 y 1960, como lo muestra el artículo de Paulina Millán “La difusión inicial de la fotografía de Juan Rulfo (1949-1964)”, aparecido en el libro Nuevos indicios sobre Juan Rulfo (datos del mismo en esta página oficial de Juan Rulfo). La primera gran exposición de fotografías (100) de Rulfo tuvo lugar en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México en 1980, en el marco de un Homenaje nacional (título del catálogo de la exposición) al escritor y fotógrafo. En 1994 se hizo, en el mismo Palacio, la que lleva el título “Arquitectura de México”, que produjo un pequeño catálogo.

Con posterioridad se han realizado otras que recoge igualmente González Boixo en el artículo citado, como la inaugurada en 2001 en Barcelona, con el libro catálogo México: Juan Rulfo fotógrafo, traducido ya al italiano, francés, alemán e inglés. La selección de las imágenes fue realizada por Víctor Jiménez y Andrés Gamboa. Esta exposición se ha presentado después en México, D.F., Guadalajara, Jalisco, Sao Paulo, Porto Alegre, Milán, Madrid y, con el apoyo del Instituto Cervantes de España, en París, Toulouse, Atenas, Rabat (y otras ciudades marroquíes), Lisboa, Brasilia, Salvador de Bahía y Río de Janeiro, estando prevista su presentación en Roma a finales de 2010. En septiembre y octubre de 2010 la Universidad de los Andes de Bogotá, Colombia, y la Fundación Juan Rulfo, presentaron en la sede de esa institución universitaria en la ciudad esta misma muestra (hay información sobre esta exhibición y las actividades académicas que la acompañaron en esta misma página). El libro catálogo de la exposición se acompaña con textos de Carlos Fuentes, Víctor Jiménez (director de la Fundación Juan Rulfo), Erika Billeter, Eduardo Rivero y otros.

Un tema de particular importancia para Juan Rulfo fue el de la arquitectura de México, sobre el que tomó aproximadamente la mitad de sus fotografías, dedicándole además algunos cientos de textos, muy breves la mayoría. Es por ello que en 2002 apareció el libro Juan Rulfo, Letras e imágenes, de Editorial RM, con 116 fotografías de arquitectura de Juan Rulfo y 16 textos suyos dedicados a distintos edificios y sitios de interés arquitectónico en México.

En 2004 apareció la gran biografía de Juan Rulfo Noticias sobre Juan Rulfo, de Alberto Vital, publicada por Editorial RM con formato de un libro de arte de gran formato, amplia y espléndidamente ilustrado con 60 fotografías del escritor y fotógrafo, muchas de ellas inéditas hasta entonces. Contiene igualmente retratos de Juan Rulfo por diversos autores, así como un rico acervo gráfico familiar. Hay más información sobre este libro en esta página oficial de Juan Rulfo.

En 2010 ha aparecido el libro de gran formato 100 fotografías de Juan Rulfo, con imágenes seleccionadas por Andrew Dempsey y Daniele De Luigi, quienes consultaron la totalidad del archivo fotográfico de Juan Rullfo, compuesto por más de seis mil imágenes, antes de hacer una selección representativa del mismo. Adicionalmente escribieron textos de carácter analítico y crítico sobre la fotografía de Juan Rulfo, a los que se agregan dos del propio Juan Rulfo sobre los fotógrafos Henri Cartier-Bersson y Nacho López, y uno de Víctor Jiménez sobre la fotografía de arquitectura de Juan Rulfo. Este libro aparece simultáneamente en tres versiones, con el texto en español, inglés y portugués de Brasil.

Las investigaciones sobre la fotografía de Juan Rulfo no se interrumpen, y en este momento la mencionada investigadora Paulina Millán, de la Universidad Nacional Autónoma de México, se encuentra trabajando en aspectos poco conocidos de la actividad fotográfica desarrollada por Juan Rulfo en las décadas de 1950 y 1960, así como su difusión en esos mismos años.

Este artículo y mas información sobre Juan Rulfo, puede encontrarse en la Página de Juan Rulfo en Club Cultura.

Corriendo por lo público….Media Maratón Ciudad de Murcia 2011

Un grupo de ciudadanos y ciudadanas de la Región de Murcia aficionados al atletismo y preocupados por los recortes que el gobierno regional está imponiendo al conjunto de empleadas/os públicos de la región y a los mismos servicios que éstos garantizan -entre otros el llamado “Tijeretazo”-, decidieron combinar su pasión por el atletismo con su preocupación por los servicios públicos, por lo q decidieron organizar un equipo “amateur” de atletas de medio fondo, autodenominado “Corremos por lo Público”, con el que han participado en la MEDIA MARATON CIUDAD DE MURCIA, el día 13 de Marzo de 2011.

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Algunas preguntas sobre el fotoperiodismo (via OTRA FORMA DE MIRAR)

“Una buena imagen es la que después de pasar por la peor fotocopiadora continúa contando una historia, y llegando al corazón y a la cabeza”. Javier Balauz

Muchos de nosotros hemos crecido deslumbrados por la supuesta épica del fotógrafo de guerra. Por eso conviene hacerse algunas preguntas sobre el papel de un cierto fotoperiodismo más preocupado por sus propias tribulaciones -y por dotarse de una aureola heroica- que por el sufrimiento de las personas a las que fotografía en el camino hacia el soñado World Press Photo. http://vimeo.com/19637366 No sólo Ricky Dávila tiene dudas sobre esto. Juan Val … Read More

via OTRA FORMA DE MIRAR

Milton Rogovin : “Toda mi vida me he fijado en el pobre, el rico tiene sus propios fotógrafos”

Milton Rogovin vivió más de la mitad de sus 101 años dirigiendo el foco de su cámara a los más desprotegidos por la sociedad: los pobres y los desempleados, a los que llamaba “los olvidados”, nombre que dio lugar a una serie de retratos tomados durante tres décadas a más de 100 familias residentes en las zonas desfavorecidas de Buffalo (Nueva York), donde falleció el pasado 18 de enero.

La prensa local le tachó de “rojo número uno de Buffalo”

Nacido en Brooklyn el 30 de diciembre de 1909, se licenció en Optometría por la Universidad de Columbia en 1931. El pequeño de tres hermanos, tuvo que sufrir la bancarrota del negocio familiar provocada por la Gran Depresión de los años treinta. Tras ella, trabajó como optometrista en Manhattan, época en la que se convirtió en asiduo lector del Daily Worker, periódico comunista que le acercó la imagen de la sociedad más desfavorecida a través del trabajo de los fotógrafos Jacob Riis y Lewis Hine.

En 1938 se trasladó a Buffalo, donde abrió su propio negocio de óptica, que daba servicio sobre todo a los sindicatos de trabajadores. Tras haber servido tres años como voluntario en la guerra, en 1942 se casó con Anne Snetsky y volvieron a Buffalo, donde se vinculó definitivamente con la rama del partido comunista mientras desarrollaba su profesión dentro del sindicato de óptica.

Por estas actividades tuvo que testificar en 1957 ante el Comité de Actividades Antiamericanas, organismo surgido en medio del anticomunismo que se generalizó en EE UU en plena guerra fría. Ante su negativa a hablar, el periódico Buffalo Evening News lo tachó de “rojo número uno de Buffalo”. Él y su familia sufrieron tal boicoteo que acabó en la ruina.

Sobrevivieron con el salario de maestra de su mujer, y él comenzó a llenar el obligado tiempo libre tomando fotografías de las gentes y barrios más desfavorecidos de Buffalo. Eran retratos espontáneos de personas que encontraba en las calles, a las que nunca les decía cómo posar ni vestir. “Al principio fue difícil, ya que ellos pensaban que yo era de la policía o del FBI”, declaró Rogovin en una entrevista.

En 1961 comenzó a exponer sus imágenes gracias a la invitación de un amigo suyo, William Tallmadge, profesor de música en la Universidad Estatal de Nueva York. El éxito de esa y otras exposiciones le animó a dedicar más y más tiempo a la fotografía, que empezó a considerar como medio de cambio social. En 1972 obtuvo un máster de Artes en Estudios Americanos y presentó su mayor exposición hasta entonces en la galería Albright-Knox de Buffalo.

Durante los siguientes años, Rogovin encontraba rincones “olvidados” en las reservas indias de Nueva York y en las comunidades de países como China, Escocia o España. Con ese material publicó libros, celebró exposiciones por todo el mundo y su obra pasó a formar parte de las colecciones de instituciones como la Biblioteca Nacional de París, el MoMA de Nueva York, el Museo Getty de Los Ángeles y el Museo Victoria y Alberto de Londres. La Biblioteca del Congreso de EE UU adquirió una parte de su archivo en 1999. Su mujer, Anne, le ayudó a organizar sus fotografías hasta que falleció en 2003.

“Son personas que no están socialmente de moda, pero tienen una intensidad personal que es reflejo de un mundo perdido en medio de una cultura que celebra la belleza y el poder”. Esta crítica, publicada por Holland Cotter en The Times, sirve de epílogo al trabajo de un fotógrafo que no abandonó nunca su conciencia social. El propio Rogovin lo reflejó en una frase que resume su trayectoria: “Toda mi vida me he fijado en el pobre. El rico tiene sus propios fotógrafos”.

http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Milton/Rogovin/fotografo/olvidados/elpepinec/20110130elpepinec_2/Tes

 

 

Julio Córtazar hablando sobre el cuento y la fotografía.

 

“La novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que una película es en principio un “orden abierto”, novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación. No sé si ustedes han oído hablar de su arte a un fotógrafo profesional; a mí siempre me ha sorprendido el que se exprese tal como podría hacerlo un cuentista en muchos aspectos. Fotógrafos de la calidad de un Cartier-Bresson o de un Brasai definen su arte como una aparente paradoja: la de recortar un fragmento de la realidad, fijándole determinados límites, pero de manera tal que ese recorte actúe como una explosión que abre de par en par una realidad mucho más amplia, como una visión dinámica que trasciende espiritualmente el campo abarcado por la cámara. Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el “clímax” de la obra, en una fotografía o en un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos, que no solamente valgan por sí mismos, sino que sean capaces de actuar en el espectador o en el lector como una especie de apertura, de fermento que proyecta la inteligencia y la sensibilidad hacia algo que va mucha más allá de la anécdota visual o literaria contenidas en la foto o en el cuento. Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía que en ese combate que se entabla entre un texto apasionante y su lector, la novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out.”

Julio Cortazar

 

El tesoro Casasola:”la idea visual de la primera revolución social”

FOTOGALERIA DE CASASOLA

La colección ‘Photobolsillo’ edita un libro con las imágenes de este pionero del fotoperiodismo del siglo XX

MOKHTAR ATITAR – Madrid – 24/01/2011

El País.

Fortino Sámano

Fortino Sámano antes de su fusilamiento, 1917. Agencia Casasola (Archivo Casasola / Fototeca Nacional del INAH).-

El imaginario de la Revolución Mexicana se alimenta en muchas ocasiones de las fotografías tomadas por Agustín Víctor Casasola (1875-1938) . La colecciónPhotobolsillo, con la financiación de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo, ha editado un libro que reúne imágenes de este pionero del reporterismo gráfico.

La idea de crear una agencia de fotografía para nutrir a las principales publicaciones mexicanas, que demandan a principios del siglo pasado material fotográfico y que no cuentan ni con el personal ni con la infraestructura necesaria, parte de Agustín Víctor Casasola. Iniciado en el mundo editorial como tipógrafo, aunque pronto daría el salto al reporterismo escrito y tomaría la cámara nada más despuntar el siglo XX, para “ilustrar sus artículos periodísticos”, según sus propias palabras.

Es el movimiento social liderado por Zapata el que dio alas a Casasola. En 1912, cuando la demanda de material sobre la Revolución por parte de periódicos y publicaciones es insaciable, Agustín Victor Casasola abre, junto a su primo Gonzalo Herrerías, la Agencia Mexicana de Información Fotográfica, con un lema: “Tengo o hago la fotografía que usted necesite”. La agencia funcionará como una suerte de cooperativa de fotógrafos, décadas antes del nacimiento de la agencia Magnum y modelo asociativo. La guerra civil mexicana aúpa a Casasola, considerado hoy como uno de los padres del fotoperiodismo en México. Esas fotografía constituyen “la idea visual de la primera revolución social”, señala en la introducción de este libro el investigador Daniel Escorza Rodriguez, experto en la obra del fotógrafo.

Además de dirigir la agencia, el propio Agustín Víctor tomaría fotos de la mayoría de esos acontecimientos convulsos, con una imagen icónica para los mexicanos: el cadáver de Emiliano Zapata, exhibido en Cuautla, el 10 de abril de 1919. A esa tapa también pertenece la fotografía de Fortino Sámano antes de ser fusilado. “Esta foto captura a un hombre en paz consigo mismo y con sus ideas”, describía en 2001 el fotógrafo Sebastián Salgado en un artículo publicado en The New York Times , y dónde elegía esta imagen como una de sus cinco imágenes fundamentales. “No es una composición complicada. Pero el fotógrafo en una fracción de segundo, fue capaz de mostrar el lado heroico del comportamiento humano”.

Agustín Victor Casasola tuvo también una vocación de coleccionista y preservador de fotografías. Gracias a esta labor, se pudo salvar el archivo fotográfico del diario El Imparcial, y de otros tantos fotógrafos, como Gerónimo Hernández o el estadounidense Jimmy Hare, y poder crear así el propio Archivo Casasola.

La labor fotográfica de la agencia Casasola no se limitó a la guerra. También documentó la vida cotidiana de México, desde sucesos, redadas policiales, la vida social de la burguesía, uno de los primeros vuelos sobre México o la vida de los obreros en las fábricas. La muerte Agustín Víctor Casasola en 1938 no terminó con el archivo. Fueron sus hijos los que continuaron haciendo acopio de fotografías. En 1976, ante la imposibilidad de preservar con garantías el ingente fondo, los herederos donaron el archivo al estado mexicano, siendo una de las claves para la creación de la Fototeca Nacional Mexicana .

La labor fotográfica de la agencia Casasola no se limitó a la guerra. También documentó la vida cotidiana de México, desde sucesos, redadas policiales, la vida social de la burguesía, uno de los primeros vuelos sobre México o la vida de los obreros en las fábricas. La muerte Agustín Víctor Casasola en 1938 no terminó con el archivo. Fueron sus hijos los que continuaron haciendo acopio de fotografías. En 1976, ante la imposibilidad de preservar con garantías el ingente fondo, los herederos donaron el archivo al estado mexicano, siendo una de las claves para la creación de la Fototeca Nacional Mexicana .

‘Casasola’, editado por La Fábrica, dentro de la colección Photobolsillo, con un precio de 12,50 euros.

 

Ante la agresión social, dignidad y resistencia…

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México, ritmo y graffiti.

México es arte, en cualquier rincón , en cualquier esquina, en cualquier pared…